Nuestros “Grandes compositores del audiovisual” reciben a Hiroki Kikuta (菊田 裕樹), cuyo nombre estará grabado siempre junto al videojuego “Secret of Mana” y cuya carrera no solo le posiciona como uno de los grandes referentes de la música en el mundo del videojuego, sino también como parte de su historia.
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Nacido el 29 de agosto de 1962 en Aichi, las primeras experiencias artísticas de Kikuta llegaron a través de su padre, un experto alfarero. Mientras aquel niño trataba de emular a su progenitor modelando barro, su espíritu creativo despertó acompañando a este visitando museos y exposiciones. También tuvo a su alcance en el hogar una gran variedad de música pop mientras crecía, componiendo su primera canción para guitarra acústica y voz a los 12 años. Al darse cuenta de que carecía del talento para convertirse en vocalista, decidió dedicarse a componer a través de sintetizadores siguiendo el camino que le mostró la Electric Light Orchestra y así comenzó a crear música utilizando un sintetizador MOOG. Inspirándose también en artistas como Yes o Prince, su objetivo era producir música llamativa y abstracta, pero también melódicamente atractiva e imbuida de un sentido pop. Si bien componer era una de sus mayores pasiones, también disfrutaba jugando los juegos arcade de Namco, viendo anime popular y leyendo manga, entre otras actividades.
Desde 1981, Kikuta estudió una licenciatura de tres años en Estudios Religiosos, Filosofía y Antropología Cultural en la Universidad de Kansai en Osaka. Después de graduarse, buscó un empleo estable como ilustrador para producciones de manga. Trabajando bajo el seudónimo de Yuuki Ni Juu Roku, escribió Raven y también The Ghost en Machine Head 2. A través de las conexiones en la industria que hizo como ilustrador de manga le llegó la oportunidad de ser contratado como compositor para varias series de animación en 1990, incluidas Las grandes aventuras de Robin Hood y La leyenda de la Princesa Blancanieves. Fascinado por aquella conexión entre la música y las imágenes, gracias en parte a la profunda huella que dejaron en él los paisajes sonoros electrónicos de Tron y el sinfonismo de Godzilla, trabajó cuidadosamente para producir partituras completas y complementarias. Para este último, escribió más de 100 temas y trabajó por primera vez con una orquesta sinfónica.
Kikuta decidió convertirse en compositor interno para la industria de los juegos en desarrollo viendo que estos trabajos no le permitían tener un nivel económico decente. Si bien fue rechazado de su primera opción, Falcom, fue aceptado en Square el año 1991 gracias a la profunda impresión que causó a su entrevistador, Nobuo Uematsu con su variada cinta de demostración y su pasión por la música rock progresiva. Pronto le cogió el gusto a los juegos de rol mientras trabajaba en el sonido de Final Fantasy IV percatándose de que había mucho potencial en componer para consolas tecnológicamente limitadas mientras escuchaba su partitura. Más adelante se le encomendó que ayudara a Kenji Ito a crear los efectos de sonido de Romancing SaGa. Sin prácticamente ninguna indicación sobre lo que se necesitaba, el artista creó sonidos de 16 bits muy interesantes y algunos de ellos se utilizaron en el juego final. Square era en aquellos días una pequeña empresa de 50 empleados y parecía más un grupo de aficionados que una gran corporación. Kikuta disfrutaba trabajando en una comunidad creativa tan unida y, aunque era conocido como un excéntrico, sus compañeros de trabajo lo querían y respetaban.

Pronto le llegó la oportunidad de componer la música de su primer juego, Super Nintendo RPG Secret of Mana ya que Kenji Ito estaba saturado de trabajo para poder componerla. Después de ver la animación de apertura, creó una partitura muy especial para combinar con el mundo colorido y espiritual del juego. Kikuta, durante el año y medio de producción pasó casi todo su tiempo en la oficina para perfeccionar la banda sonora y regresaba a casa sólo dos veces al mes. Dedicó muchas horas a reescribir y pulir cada tema hasta sentirse satisfecho con el resultado final. A diferencia de sus colegas de Square, rechazó las formas y tonalidades convencionales a lo largo de su obra, para crear una banda sonora única llena de ricas melodías, ritmos únicos y timbres híbridos. Tratando la consola Super Nintendo de la misma manera que lo haría con otro instrumento.
Más adelante adaptó la música del juego para un álbum especial, Secret of Mana +. Sintiendo una presión tremenda ya que tuvo que grabar el álbum de la nada en dos semanas. Influenciado por pioneros como Mike Oldfield y Pink Floyd, el álbum supuso un viaje único para el oyente a través de una pista de 50 minutos. Haciendo uso de todo lo que se le ocurrió, creó el álbum sin tener que dudar de sus instintos. Siendo honrado de que su música fuera conmemorada en la histórica serie de Conciertos de Juegos Orquestales.
Este trabajo fue un éxito absoluto y Kikuta se reunió con los diseñadores Koichi Ishii y Hiromichi Tanaka para componer la secuela exclusiva para Japón, Seiken Densetsu 3. El compositor creó casi el doble de piezas. Aunque continuó enfrentándose a graves limitaciones, ahora obligado a trabajar en un chip de sonido PCM de seis canales; sin embargo, esta vez la mayoría de las responsabilidades técnicas se distribuyeron a un equipo de diseñadores de sonido y programadores que se unieron a Square cuando se mudaron a una sede más grande. Una vez más, se sintió inspirado por señales directas como el arte del juego, pero también se inspiró al recordar sus experiencias de viajes a Fiji y Hawaii para retratar musicalmente los paisajes del juego.
El último trabajo que realizó para Square fue la música para el juego de rol Soukai. Composición en la que fusionó el sinfonismo con rock progresivo, trip-hop e influencias étnicas haciendo sesiones de grabación con músicos como el famoso violinista Hiroyuki Koike y el bajista Tomohito Aoki. La música compuesta dio como resultado una de las mejores bandas sonoras compuestas por Kikuta pero el juego en sí fue un fracaso debido a su incómoda jugabilidad. Decepcionado y sintiendo que el enfoque de Square se había quedado estancado y juvenil, decidió que quería tener más control en el lado de la producción, Square se negó y el compositor dejó la empresa en 1998.

Kikuta, decidido a cambiar el mundo del videojuego, fundó el estudio de desarrollo de juegos Sacnoth con financiación del inversor SNK. Pronto comenzó a trabajar en el juego de rol de terror Koudelka, donde trabajó como guionista, diseñador conceptual, planificador de juegos, y productor. Al ambientar el juego en el Monasterio de Nemeton durante 1898 se inspiró para darle un aspecto maduro en la novela de Umberto Ecco El nombre de la rosa, fotografías de Bob Carlos Clark y Jan Saudek, y sus propias visitas a Gales, al diseñar las imágenes. También compuso una partitura minimalista para realzar la atmósfera, incorporando interpretaciones corales sagradas y un intrincado guión cinematográfico. Sin embargo, a pesar de su visión clara, sintió que la calidad del producto final se vio comprometida cuando las responsabilidades se dividieron entre los demás desarrolladores. Sus empleados protestaron contra su plan innovador para el sistema de batalla, y en su lugar desarrollaron un sistema con el espíritu de los juegos de rol de Square, dando lugar a problemas de microgestión y disputas internas en todo momento. El producto final recibió críticas y vendió muy pocas copias para devolver la inversión de SNK, que ya estaba paralizada.
Abrumado por el resultado, Kikuta decidió dimitir como director ejecutivo de Sacnoth. Sintió que ya no podía trabajar con muchos de sus colaboradores (a quienes describió como “ya muertos” debido a su incapacidad para aceptar el cambio) y que ya no se sentía en una situación financiera cómoda allí. Se recuperó del fracaso al establecer su estudio personal Nostrilia en 2001. Al darse cuenta del potencial de conectar a las personas con los juegos en línea, posteriormente presentó a Enix un concepto para el MMORPG Cho-Bukyo Taisen. Después de conseguir financiación, trabajó como planificador en el título durante tres años. Introdujo una serie de innovaciones en el juego, incluido un escenario elaborado y batallas jugador contra jugador, y también creó una música adecuada para combinar con las imágenes. Después de un período de prueba beta cerrada bien recibido en Taiwán durante 2004, el lanzamiento del juego fue abandonado debido a la fusión de Enix y Square. Este giro “maquiavélico” significó que ni el concepto ni la partitura de Kikuta fueran lanzados al mundo. Era la tercera vez que un producto en el que había trabajado se veía comprometido de formas que escapaban en gran medida a su control.
Kikuta regresó con un trabajo muy peculiar cuando en 2004 se le pidió que compusiera la música para la novela visual desarrollada por Ciel, Sora no Iro. Mizu no Iro. Debido a la imagen negativa del género eroge aquello se percibió como un paso atrás en su carrera, sin embargo, el cambio le vino de perlas ya que pudo crear música sin restricciones mientras trabajaba una vez más con un grupo amigable de desarrolladores. Mientras creaba la música, su objetivo era transmitir algo sensual (el calor sofocante de los días de verano y la frialdad del agua) con instrumentos suaves y orgánicos y un tema vocal alegre. Después de este éxito, se le pidió que compusiera la música de Sakura Relaxation y Nidzuma wa Sailor Fuku ambos desarrollados por Puzzlebox. Para el primero, con su música retrató algo psicológico (una familia cálida y un secreto oculto de la vida diaria) con composiciones simples y aventureras que recuerdan a su trabajo en Mana. Para el segundo, retrató algo lírico: una vida precaria y el fuerte afecto que la sustenta, mientras traspasaba constantemente los límites de la música eroge típica.
En 2006, Kikuta creó un sello independiente, Nostrilia Records, para distribuir una serie de álbumes originales. El primero de ellos fue Lost Files, que incluía las composiciones de demostración que presentó cuando presentó su solicitud para Square 15 años antes. Se sorprendió al redescubrir estas composiciones en cintas DAT y disquetes intactos mientras hacía una limpieza general. El compositor pudo constatar con estas grabaciones para su sorpresa que, a pesar de su entorno y circunstancias en constante cambio, su enfoque fundamental para crear música y su sentido de sí mismo se mantuvieron constantes. A finales de 2006, también lanzó la composición orquestal inspirada en el océano «Kaijinki» en el festival semestral Comic Market.

En 2007, Kikuta participó en la producción de dos MMORPG. Recibió una solicitud para trabajar en el MMORPG chino Concerto Gate mientras ayudaba a un amigo en el departamento de gestión del desarrollador Ponsbic. Curiosamente se reunió con Kenji Ito en el título, aunque Kikuta se centró en desarrollar su propio sonido orquestal simulado, que abarca desde temas relajantes hasta pistas de acción más oscuras, al tiempo que reflejaba sus inspiraciones visuales y emocionales en todo momento.
En los dos años siguientes tuvo la oportunidad de trabajar en dos nuevas novelas visuales. En Moe-Nikki, Kikuta se reunió nuevamente con el equipo de Puzzlebox para producir una partitura escénica que retrataba una escuela de los años 70 y una sala de música abandonada. Posteriormente, el compositor inició una nueva colaboración con Symphony Soft en Tiara creando bellos temas sustentados en la música clásica y su característica escritura de percusión afinada. Durante 2008, reunió las partituras de sus tres primeras novelas visuales en bandas sonoras: In The Sky On The Water, Love Relaxation y Nice Life As Wife. También estableció el sello Metaphasic Child para lanzar más sencillos en los eventos de Comic Market. A través de este sello, experimentó con música big beat en The Girl From Mars, produjo un remix inspirado en la lluvia de Tennin-Sou Kitan y colaboró con PUMP en Kaikou.
En septiembre de 2009, Kikuta creó GE-ON-DAN junto a Yuji Takenouchi para facilitar una mayor red entre creadores de sonido de juegos. A través de estas asociaciones, contribuyó con arreglos para álbumes como DeathSmiles, Darius Burst y Castlevania; en cada caso, interpretó cuidadosamente la naturaleza de los originales para determinar el enfoque de disposición óptimo, sin dejar de reflejar su personalidad.
En 2010, Kikuta regresó a la composición para juegos de rol para consolas con la banda sonora de Shining Hearts de Sega. Le ofrecieron trabajar en este título a través de una conexión que hizo con el artista de manga Tony Taka en títulos de eroge. La partitura estaba recubierta de un sonido sentimental y femenino, a juego con el escenario, aunque muchas composiciones recordaban sus trabajos anteriores. La partitura estaba unida por un tema principal mágico y un tema musical emotivo. También creó la música para Waku Waku Mugendai Mini 4WD World desarrollado por Cave, incluido un tema musical interpretado por Hironobu Kageyama. Responsable igualmente de la banda sonora de Mebius Online, un MMORPG en prueba beta desde 2011, ofreció numerosas piezas orquestales melódicas para capturar el tono aventurero del juego e inspirar recuerdos de la música clásica del juego.
A través de su afiliación con Creative Intelligence Arts, Kikuta obtuvo una parte significativa de Soul Calibur V de 2012, su trabajo de más alto perfil en años. Aunque el título representó su debut en un juego de lucha, después de haber tenido dos décadas de experiencia jugándolos, se sentía seguro sobre el enfoque a seguir. Centrándose en los temas escénicos, sus contribuciones abarcaron desde el barroco para Pyrrha, hasta el Medio Oriente para Viola y el Sengoku Japón para Yoshimitsu. También sacó tiempo para escribir nuevos sencillos a través de su sello personal, lanzando Botsukyoku Densetsu 2 y un concierto para marimba y celesta.
En los últimos años ha cesado mucho su labor como compositor pues está centrado en su sueño de escribir una novela y producir su propio musical. Pero siempre ha sacado un poco de tiempo para volver a Secret of Mana, su obra más reconocida así como para la recopilaciones de Square Enix haciendo nuevos arreglos y composiciones . De hecho, en los Game Awards de 2023 se anunció Seiken Densetsu VISIONS of MANA, una nueva entrega de la saga tras casi dos décadas del último lanzamiento y que, por supuesto, contará con música compuesta por Kikuta.
Una carrera que le posiciona como uno de los referentes no solo de la música en el mundo del videojuego sino de la historia de este.
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NOTA: Quiero agradecer esta entrada a Juan Ramón Hernández, que continúa ampliando como firma invitada nuestros contenidos relacionados con el mundo de las bandas sonoras.
Esperamos que gracias a estas entradas os animéis a descubrir fantásticas bandas sonoras y a sus respectivos compositores.
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