Grandes compositores del audiovisual: Shigeru Umebayashi (梅林茂)

En nuestros “Grandes compositores del audiovisual” saldamos otra deuda pendiente rindiendo tributo a Shigeru Umebayashi (梅林茂), poniendo el foco y en valor la gran consideración y reconocimiento internacional que ha obtenido a lo largo de los años gracias a su música y su modo de entender el medio.

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Shigeru Umebayashi (梅林茂) nació el 19 de febrero de 1951 en Kitakyushu, prefectura de Fukuoka, Japón. Nada se conoce acerca de su infancia debido al celo del compositor en guardar muchos detalles de su vida privada. Si se sabe que los años de formación de Umebayashi transcurrieron en el Japón de la posguerra, un periodo marcado por la rápida reconstrucción económica bajo la ocupación aliada, que facilitó la llegada de influencias culturales estadounidenses, incluida la música popular occidental, a la vida cotidiana de los jóvenes japoneses. En la industrial Kitakyushu, esta época permitió tener un libre acceso local a emisiones de radio y al jazz o a la pujanza del rock and roll, lo que contribuyó a un cambio generacional más amplio hacia expresiones musicales modernas en medio de la recuperación social con las cuales Umebayashi se sintió muy identificado.

  • Inicios:

Umebayashi cofundó la banda de rock new wave EX alrededor de 1974 en Hakata, Fukuoka, junto con Shinya Hayama, inicialmente como un dúo centrado en sonidos experimentales dentro de la emergente escena musical underground japonesa. El grupo comenzó a actuar a nivel local a mediados de la década de 1970, y en 1977 produjo unas maquetas que llamaron la atención del productor Yuya Uchida. Con el tiempo, se unieron al grupo Toshihiro Nara a la batería, Mitsuru Kotaki a los teclados y Hiroyasu Yaguchi a la guitarra, consolidando la formación para emprender proyectos profesionales.

EX permaneció activa desde finales de los 70 hasta 1984, haciédose un importante hueco dentro del movimiento new wave japonés, que mezclaba la energía del punk con elementos electrónicos y art-rock. Su único álbum de estudio oficial, Exhibition, publicado en 1980 por Camellia Records y producido por Kazuhiko Kato, incluía 10 temas, entre ellos «Platinum Night» y «Dusky Town», en los que se apreciaban los riffs angulares y los sintetizadores atmosféricos típicos de la época. EX también realizó giras por todo Japón, y las grabaciones de los ensayos y las actuaciones se recopilaron posteriormente en el álbum póstumo EX2, publicado en 2000, que incluía material inédito bajo la supervisión del propio Umebayashi. Destacar de la banda también su selección como acompañantes de Eric Clapton en su gira japonesa a principios de la década de 1980, lo que les dio a conocer internacionalmente.

Tras la disolución de EX en 1984, en la que había sido líder y bajista, Shigeru Umebayashi centró su atención en la composición para el medio audiovisual, aprovechando su experiencia fundamental en la música rock para explorar la composición musical basada en la narrativa. Comenzó trabajando en proyectos de música para películas a principios de la década de 1980, concretamente en 1984, componiendo la banda sonora para Itsuka Darekaga Korosareru, un thriller japonés dirigido por Kazuyuki Izutsu, en el que sus composiciones integraban elementos tensos y atmosféricos para narrar esta historia. Esto marcó de lleno su entrada en el cine japonés, ya que esa mezcla de texturas electrónicas y orquestales para realzar la narrativa de suspense de la película llamó la atención de muchos cineastas.

Al año siguiente, compuso la banda sonora de Sorekara dirigida por Yoshimitsu Morita y basada en la novela de Natsume Sōseki, lo que consolidó aún más su giro hacia el trabajo cinematográfico con un sonido más introspectivo y adecuado a la época que ponía de relieve su creciente versatilidad en la composición. Estos primeros trabajos demostraron su capacidad para entender las imágenes y los guiones para plasmarlos con su visión musical, sentando las bases para una contribución cinematográfica que en sus comienzos abarcó películas de gran calado en Japón como Yumeji, Tokarefu, Kitanai yatsu, Futarikko (serie de TV) o Fuyajô (protagonizada por Takeshi Kaneshiro), que se extiende hasta nuestros días. Sus primeras obras le valieron una reputación por combinar influencias rockeras con elementos orquestales para realzar la profundidad emocional de narrativas centradas en los conflictos urbanos, la introspección personal y la dinámica social. Estas bandas sonoras solían presentar motivos recurrentes de melancolía y tensión, utilizando cuerdas y percusión para reflejar el tono introspectivo de los dramas japoneses.

En la década de 1990, Umebayashi realizó contribuciones destacadas a varias películas clave, en particular aquellas que exploraban temas dramáticos y sociales. Para Hong Kong Paradise (1990), dirigida por Shûsuke Kaneko, creó una banda sonora vibrante que subrayaba la caótica representación de la película sobre el crimen y el exilio en un entorno transnacional, empleando líneas de bajo rítmicas que recordaban sus antecedentes rockeros para evocar la desorientación urbana. Al año siguiente, su música para Yumeji (1991), dirigida por Seijun Suzuki, introdujo el influyente Yumeji´s Theme, una inquietante melodía de violín que captaba la agitada vida del artista protagonista de este drama biográfico ambientado en la era Taishō y que más tarde obtuvo reconocimiento internacional al ser reutilizada en las películas de Wong Kar-wai. Del mismo modo, en la antología Goaisatsu (1991), dirigida por Toshio Terada y Jun Ichikawa, las sutiles composiciones de Umebayashi, basadas en los diálogos, resaltaron los matices culturales de los saludos cotidianos, realzando la exploración segmentada de las conexiones humanas que hace la película.

La década de 2000 y posteriores amplió su enfoque hacia narrativas históricas y fantásticas, con más de 20 películas y proyectos televisivos japoneses con paisajes sonoros evocadores y arrebatadores. Entre los ejemplos más destacados se encuentran las épicas bandas sonoras de Onmyōji (2001) y su secuela Onmyōji II (2003), ambas dirigidas por Yōjirō Takita, en las que los arreglos orquestales, impregnados de instrumentación tradicional japonesa, amplificaban la intriga sobrenatural y el misticismo feudal de las historias centradas en el legendario onmyōji Abe no Seimei. Su trabajo para televisión, como el drama histórico jidaigeki Yagyū Jūbei Nanaban Shōbu: Saigo no Tatakai (2007), contó con temas dinámicos que impulsaron las secuencias de lucha con espadas y los temas de lealtad y honor, contribuyendo a la intensa representación de los conflictos samuráis del periodo Edo. Gracias a estos esfuerzos, las bandas sonoras de Umebayashi se han convertido en parte integral de los géneros dramáticos e históricos del cine japonés, proporcionando una resonancia emocional que eleva la narración centrada en los personajes sin dominar las imágenes.


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  • China y más proyectos internacionales:

La incursión de Umebayashi en el cine chino comenzó de forma destacada con su colaboración con Zhang Yimou en la épica wuxia The House of Flying Daggers (2004), donde creó una banda sonora que combinaba instrumentos tradicionales chinos con elementos orquestales para subrayar los temas de la película: el amor, la traición y las artes marciales. Con emotivas cuerdas y voces etéreas, especialmente en temas como The House of Flying Daggers, realzó la tensión romántica y el espectáculo visual, y fue elogiada por su profundidad emocional y fusión cultural. Este proyecto supuso una importante expansión para el compositor, que se inspiró en sus influencias del rock japonés para crear un paisaje sonoro épico que resonó a nivel internacional.

Aprovechando este éxito, Umebayashi volvió a colaborar con Yimou en Curse of the Golden Flower (2006), otro lujoso drama histórico impregnado de elementos wuxia, en el que su composición enfatizaba la grandiosidad mediante arreglos grandilocuentes de metales y coros para reflejar las intrigas palaciegas y los conflictos familiares de la película. La canción final de la banda sonora, Lovers coescrita por Umebayashi, se convirtió en un momento culminante muy aclamado, ya que mezclaba melodías melancólicas con crescendos orquestales para evocar la tragedia del exceso imperial. Los críticos destacaron cómo su trabajo amplificaba las opulentas imágenes de la película al tiempo que infundía intimidad emocional, lo que demostraba su capacidad para adaptarse a las producciones chinas a gran escala.

En la década de 2010, Umebayashi se implicó más si cabe en el cine chino con bandas sonoras para dramas y películas de acción que destacaban narrativas épicas y luchas personales. Para God of War (2017), dirigida por Gordon Chan, compuso una banda sonora intensa, impulsada por la percusión, que subrayaba las batallas y los temas de venganza de la épica histórica, incorporando motivos rítmicos para aumentar la energía emocional y cinética de la película. Del mismo modo, en The Wasted Times (2016), un drama noir sobre gánsteres dirigido por Cheng Er, compuso junto con Sida Guo una banda sonora melancólica con influencias jazzísticas que captaba la ambigüedad moral del mundo del hampa a través de cuerdas inquietantes y sutiles líneas de piano. Su contribución a Leap (2020), un drama deportivo de Peter Chan centrado en la selección femenina de voleibol de China, contó con temas orquestales inspiradores que enfatizaban la perseverancia y el orgullo nacional, con melodías elevadas que reflejaban los triunfos y reveses de las atletas. Estas obras demostraron su versatilidad a la hora de crear bandas sonoras emocionalmente resonantes para historias chinas contemporáneas, a menudo mezclando su característico estilo con predominio de cuerdas con sabores locales.

Más allá de China, Umebayashi a puesto su talento al servicio de proyectos de influencia occidental, proporcionando música adicional para A Single Man (2009), de Tom Ford, donde temas como George’s Waltz, añadieron capas de introspección conmovedora a la banda sonora principal de Abel Korzeniowski, realzando la exploración de la película sobre el dolor y la belleza efímera. En Trishna (2011), la adaptación de Michael Winterbottom de Tess of the d’Urbervilles, de Thomas Hardy, ambientada en la India, Umebayashi creó una banda sonora completa con motivos hipnóticos liderados por el violonchelo que evocaban el desplazamiento cultural y el deseo prohibido, equilibrando la melancolía con la vitalidad rítmica para complementar la narrativa intercultural de la película. También tuvo una notable participación en el cine español componiendo la banda sonora de La novia, película dirigida por Paula Ortiz que supone una nueva versión cinematográfica de Bodas de sangre, de Federico García Lorca en la que destaca su bello tema principal que al final del film toma todo el sentido junto a imágenes e historia.

Toda esta gran terna de películas, directores y nacionalidades pone el foco y en valor la gran consideración y reconocimiento que Umebayashi ha obtenido a lo largo de los años gracias a su música y su modo de entender el medio audiovisual, lo que le ha llevado incluso a adentrarse en el mundo del videojuego con Ghost of Tsushima (2020), donde junto al compositor Ilan Eshkeri firman una partitura repartida en bloques musicales muy bien definidos ya que Eshkeri se encarga principalmente del desarrollo narrativo mientras que Umebayashi se encarga de la mayor parte ambiental y de acción durante la jugabilidad. Resultando una banda sonora muy elaborada y cohesionada teniendo por parte de Umebayashi referencias ancestrales mediante instrumentación tradicional japonesa que, tanto en cinemáticas como en partes jugables, aporta una gran cantidad de elementos de ambientación, estéticos, épicos, dramáticos y emocionales.


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  • Trabajos para Wong Kar-wai:

La colaboración de Shigeru Umebayashi con el director Wong Kar-wai comenzó con la reutilización de su anterior composición Yumeji’s Theme en la película de 2000, lo que supuso un momento crucial que dio a conocer su evocadora obra para cuerdas a un público internacional. Escrita originalmente para la película Yumeji, de Seijun Suzuki, de 1991, esta melodía de estilo vals, con sus melancólicas melodías de violín, subraya los temas de la película, el deseo reprimido y la nostalgia, amplificando la intimidad emocional entre los protagonistas. Esta incorporación selectiva, en lugar de una banda sonora original completa, puso de relieve la capacidad de Umebayashi para evocar el anhelo a través de una orquestación minimalista pero dramática, lo que le valió el reconocimiento generalizado y allanó el camino para futuras colaboraciones.

Estas se intensificaron con la banda sonora original de Umebayashi para 2046, en la que compuso temas que mezclan la introspección nostálgica con una tensión subyacente, haciendo eco directamente de las cuerdas de Yumeji’s Theme para conectar narrativamente con In the Mood for Love. Temas como 2046 Main Theme presentan elementos orquestales crecientes, incluyendo variaciones impulsadas por la percusión que reflejan los recuerdos fragmentados y las ansiedades futuristas del protagonista, creando un puente sonoro entre la trilogía temática del director. Wong Kar-wai `reclutó´ a Umebayashi específicamente para este proyecto, valorando su capacidad para infundir capas emocionales personales en la partitura para alinearse con toda precisión a lo que el director quería para sus películas.

Ambos volverían a cruzar sus caminos en The Grandmaster (2013), donde Umebayashi creó una banda sonora clásica arrebatadora que entrelaza motivos tradicionales chinos con la grandiosidad orquestal occidental para realzar el drama de las artes marciales y la introspección personal de la película. Compuesta junto a Nathaniel Mechaly, la música emplea variaciones temáticas, como motivos recurrentes de cuerdas para el conflicto interior del protagonista y mostrar la poesía visual de Wong Kar-wai, con crescendos dinámicos durante las secuencias de lucha que subrayan los temas de legado y la pérdida mostrados en el film.

En distintas entrevistas, Umebayashi incide en que el éxito de sus colaboraciones con Kar-wai siempre se basó en la confianza mutua, sabiendo escucharse el uno al otro durante el proceso de composición y rodaje para llegar al mejor resultado posible.


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  • Actualidad:

En los últimos años, Shigeru Umebayashi ha seguido componiendo para películas internacionales: su banda sonora para la película fantástica china de 2021 The Yin Yang Master, dirigida por Li Weiran, cuenta con amplios arreglos de cuerda y motivos etéreos que subrayan la historia de un onmyōji que lucha contra fuerzas sobrenaturales, contribuyendo a la tensión atmosférica de la película durante su estreno en los cines chinos y su posterior lanzamiento en Netflix.

También ha puesto su talento al servicio del drama chino Dwelling by the West Lake (2023), dirigida por Gu Xiaogang, donde sus composiciones minimalistas, que incorporan sutiles sonidos de piano y ambientales, aumentan la tensión emocional de la lucha de una familia contra una estafa piramidal rural; la película se estrenó en competición en el Festival Internacional de Cine de Tokio.

En 2024, compuso la música para el drama indio In the Belly of a Tiger, dirigido por Siddartha Jatla, empleando inquietantes líneas de violonchelo y ritmos percusivos para evocar el aislamiento y la desesperación de los trabajadores migrantes que regresan a su pueblo; la película se estrenó mundialmente en el Festival Internacional de Cine de Berlín, donde fue elogiada por la integración naturalista del diseño de sonido.

También compuso la banda sonora de la secuela fantástica The Yin Yang Master Zero (2024), dirigida por Guo Jingming y Fan Jia, continuando con los temas sobrenaturales y elementos orquestales que realzan las batallas míticas y el desarrollo de los personajes en esta producción china.

Actualmente, a sus casi 75 años, Umebayashi sigue en activo. Entre sus colaboraciones actuales se encuentra la banda sonora del drama chino Zhou Yu’s Train (2025) y está inmerso en un par de nuevos proyectos internacionales. Ante toda esta muestra de trabajo y composiciones, no hay duda de que estamos ante uno de los grandes maestros japoneses en la música para el medio audiovisual.


NOTA: Agradecemos esta entrada a Juan Ramón Hernández, que continúa ampliando como firma invitada nuestros contenidos relacionados con el mundo de las bandas sonoras.

Esperamos que gracias a estas entradas os animéis a descubrir fantásticas bandas sonoras y a sus respectivos compositores.

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