Yajirobee (やじろべえ) de Aiji Yamakawa. Una historia de madurez y crecimiento.

Reseñamos “Yajirobee” (やじろべえ), la primera obra que nos llega de Aiji Yamakawa a través de Milky Way Ediciones y que nos cuenta la historia de madurez y crecimiento de sus dos protagonistas principales, un padre y una hija que por diversas razones, deben afrontar una posible separación.

SINOPSIS MANGA

Haru perdió a su madre cuando era muy pequeña, cuando tenía solo 5 años, y desde entonces ha vivido siempre con su padrastro, Seiji Ichikawa. La relación que ambos mantienen podría definirse como la de dos buenos amigos, a pesar de tener lazos sentimentales que los unen más allá de todo eso, como familia que son.

Sin embargo, cierto día cuando la familia sufre una nueva pérdida, Haru tiene que asistir al funeral del abuelo de Seiji, con el aviso de que el edificio donde viven pronto será demolido. Es entonces cuando Haru se verá forzada a cambiar su perspectiva de las circunstancias. Una cálida historia de convivencia de un padre con su hija adoptiva…


La verdad es que no me acuerdo demasiado de cuando era pequeña. Ni de las cosas tristes. Ni tampoco en qué sentido fueron tristes. No soy capaz de llorar por un recuerdo. Solo sé que la echo de menos, que no la voy a olvidar…


Arrancamos una nueva reseña de Milky Way Ediciones y de paso, nueva y primera reseña de Aiji Yamakawa, una autora hasta el momento “desconocida” en nuestro país. Si bien no es desconocida del todo, porque hace poco pudimos leer un fragmento suyo en el omnibus “Oogiri” (una de las 9 historias que componen este tomo estaba dibujada por ella, pero todas las historias eran guionizadas por Nisioisin). De ahí que diga lo de “desconocida” a nivel editorial al menos en cuanto a obras propias se refiere. Y una vez más (sí, voy a soltar el merecido comentario de siempre) es de agradecer la labor que desde Milky Way están haciendo por apostar y traernos obras diferentes tanto en géneros como en estilos, de autores reconocidos y autores nóveles. Seguro que muchos se quedan fuera de esa selección -no por falta de calidad- pero al menos, poco a poco estamos ampliando la cantidad de autores y gracias a ello nos encontramos con unas historias impresionantes y un estilo de dibujo tan diferenciado entre sí como de gran calidad. Hay muchas joyas por descubrir y sin duda alguna, en mi caso, Aiji Yamakawa ha sido un gran descubrimiento y estoy deseando poder leer cómo termina “Yajirobee“, este relato shojo de dos tomos que fue publicado originalmente en la revista Margaret de Shueisha en 2010.  

Como ya nos lo presentaron desde la editorial, estamos ante un slice of life fresco e inusual donde somos observadores de primera linea de la fantástica relación que mantienen Seiji y Haru. Un padastro y su hija que tienen muy buenas migas y con sus más y sus menos, se llevan bastante bien. Pero más allá de todo eso, lo que más me ha fascinado de esta historia es lo que se esconde detrás, lo que en principio parece menos aparente pero va resurgiendo a media que avanzas en la lectura del relato. Tras una felicidad aparente se esconden sentimientos buenos y otros más dolorosos como la soledad, la nostalgia de mejores tiempos pasados o el vacío que nos dejan algunas personas cuando nos distanciamos de ellas -ya sea temporalmente o, por desgracia, definitivamente-, aunque siempre los tengas en tu mente. Dicen que una persona no ha muerto mientras mantengamos vivo su recuerdo, pero pese a todo, pese a intentar buscar el consuelo, hay sentimientos imposibles de olvidar, momentos imposibles de perder. Vivencias por las que damos gracias de haber disfrutado y no queremos olvidar. Hay que seguir adelante, sobrellevar los golpes que nos da la vida y seguir superando esas etapas y momentos vitales que nos hacen crecer.

Creo que -aunque pueda estar equivocado-, “Yajirobee” es, entre otras cosas, una fantástica historia de sentimientos, pero especialmente de la importancia que tienen los recuerdos para cualquier ser humano. Esos recuerdos donde a veces, lo más fácil es olvidar los dolorosos, distanciarse de ellos para que todo sea más sencillo de soportar, en contraposición de aquellos que nos gusta y queremos mantener, recordar. Aquellos que nos sugieren y nos hacen sentir cosas buenas, que nos hacen encontrar algo bueno en ellos. De ahí que el tiempo juegue un papel tan relevante para nuestras vidas. Un tiempo que debemos valorar, que debemos aprovechar porque como todos sabemos, pasa día a día y cuando quieres darte cuenta, ha pasado tan rápido que nos somete a cambios y pérdidas de gran relevancia para nuestras vidas, pérdidas que tendremos que saber superar antes o después. De ahí que esos recuerdos que vamos almacenando y conservando nos hagan ser las personas que somos, y sean parte de nosotros, de nuestra forma de ser y actuar. Recuerdos tanto nuestros (vivencias, experiencias,…) como de aquellos que nos rodean y que no cabe duda de que son parte de lo que seremos.


Cierto. Aquella fue la primera vez que le vi llorar. En ese momento no pude abrazarlo con fuerza por mucho que extendiera los brazos, así que lo abracé en el corazón. Como hago ahora. Como haré siempre…


Pero es que además nos vamos a encontrar con un manga que no tiene problema alguno en centrarse en las relaciones personales y familiares. Como en todas las familias suele pasar, hay quienes se llevan mejor, peor o quienes directamente no se llevan. Esto es algo que aunque se intenten guardar las apariencias, se nota, se palpa en el ambiente. Y pese a la buena relación que mantiene Haru con Seiji, su padrastro, es a partir de la muerte de su abuelo cuando ella sabe que hay miembros de su familia que no la aceptan, que no la ven como si fuese parte de esa familia. No debe ser nada fácil para una chica de su edad sobrellevar ese golpe, pero sabe que quién realmente importa, Seiji, ha hecho todo lo que ha estado en sus manos durante todos estos años por sacarla adelante y luchar por ella. Como si de un juguete se tratase (el yajirobe es un juguete cuyo centro se mantiene en el mismo lugar mientras que a sus dos lados se encuentran unos contrapesos que suben o bajan buscando el equilibrio), aquí se trata de eso, de remarcar ese nexo de unión que a la vez sirve como elemento distanciador. El tener cierta libertad aún sabiendo que siempre tendrás a alguien ahí para cuando haga falta. El saber cómo transmitir tus sentimientos a otra persona cuando es necesario.

Esta relación no hará más que despertar la curiosidad y la duda en aquellos que les rodean, pero lo que deja claro y patente es que dentro de esa naturalidad y normalidad, Seiji tiene el cielo ganado porque nos recuerda algo más que claro y todo un mensaje en esta obra: ser padre no es solo cuestión de genética, es algo que va más allá y que tiene que ver con otros muchos aspectos de mayor importancia que ese. Del mismo modo que cada familia es diferente y puede tener un “organigrama” distinto a otras. En cuanto al dibujo, dejando ya finiquitada la crítica al argumento y a su desarrollo, nos encontramos con un estilo claramente shojo, con un trazo fino y distintivo, muy bonito la verdad. Diseños de grandes miradas, de rostros cargados de gran expresividad, con una protagonista femenina, con diseños elegantes y refinados (en sus personajes masculinos y femeninos), con toques de romance (aunque sea algo más sutil en este caso) y como no, una historia slice of life de crecimiento y  madurez.  Sinceramente, solo he tenido en algún momento puntual dudas para diferenciar a dos personajes (Chie Ichikawa, una ex-compañera de Seiji de la universidad, y su hijo, Towa) que se asemejan demasiado (de hecho, se habla de ello en algún momento de la trama).

En definitiva, una vez más (no es por repetirme, pero me alegro de no haber encontrado de momento ningún tomo “malo” de Milky Way Ediciones) no puedo más que recomendaros que os hagáis con “Yajirobee” y le deis una oportunidad, porque merece la pena. En resumidas cuentas, un shojo diferente, un slice of life muy real y con un mensaje que consigue transmitirnos la importancia de la familia como símbolo de unión, recuerdos y sentimientos. Una fantástica obra para acercarnos y conocer a su autora, Aiji Yamakawa, con la que quizás se animen a traer alguna otra obra suya como “Stand up!” o “Tomodachi no Hanachi” (友だちの話). Quién sabe, de momento con “Yajirobee” han dejado el listón bien alto. Como siempre, esperamos conocer vuestras impresiones sobre la obra en los comentarios de esta entrada o en nuestras cuentas de Facebook o Twitter. Ah, y si no os ha convencido esta reseña y os apetece, podéis leer un adelanto-preview desde la web de Milky Way Ediciones totalmente gratis.


Es triste que todo tenga que ir desapareciendo…


Lo mejor:

  • Su agridulce historia está narrada con gran sutileza y consigue llegar. Como decía, un slice of life fresco e inusual.
  • El mensaje y los sentimientos que se esconden detrás de esta historia y de sus personajes.
  • Yamakawa consigue plasmar el reflejo de distintos tipos de familia.
  • El dibujo es bastante bonito, de trazo fino y distintivo.

Lo peor:

  • Esperar a poder leer el segundo tomo y completar esta historia. Ya me han chivado por twitter que es “muy bonito y muy guay“.

analisis edicion MANGA

Comprar YAJIROBEE #1

Milky Way Ediciones nos presentó recientemente (en sus lanzamientos de agosto de 2017) este primer tomo de “Yajirobee” (やじろべえ) de Aiji Yamakawa. La serie está compuesta por un total de dos tomos (el segundo y último verá la luz a finales del mes de octubre). Este tomo cuenta con un total de 192 páginas en blanco y negro. El formato elegido vuelve a ser el formato rústico con sobrecubierta (tapa blanda) de tamaño 11,5 x 17 cm. y un grosor de aproximadamente 1,4 cm.

La cubierta está realizada en un material de unos 300 gramos en tonos plateados cuyo efecto se observa mejor al darle la luz. Un diseño de cubierta muy sencillo, minimalista, pero muy acorde a lo que encontraremos en su interior. La sobrecubierta por su parte ha sido realizada en unos 200 gramos, con un acabado mate también, con un diseño muy llamativo, y lo que es mejor, contamos en la primera edición con una portada doble (reversible) para poder elegir entre la internacional o la japonesa. Todo un acierto, la verdad -y todo un engorro decidirse por cuál elegir, son las dos preciosas-.

Este manga mantiene el sentido de lectura oriental, de derecha a izquierda, y los faldones se han destinado el delantero a contener simplemente en su parte inferior el título de la obra y el nombre de la autora, mientras que el trasero contiene un pequeño mensaje de Aiji Yamakawa y la web de Milky Way en la parte inferior. Para la traducción contamos con Marc Bernabé de Daruma Serveis Lingüístics y una vez más no puedo más que decir, como siempre, que es un placer encontrarse con obras adaptadas por el equipo de Daruma, porque siempre son sinónimo de calidad y buen trabajo.

Por su parte, este tomo está dividido en 5 capítulos, cuyos títulos son bastante sencillos y consecutivos, del capítulo 1 al capítulo 5. Al final nos encontraremos con un Capítulo Extra que sirve como complemento y nos narra uno de los fragmentos de la historia desde el punto de vista de otro personaje.

El precio de venta recomendado es de 8,00 € y como siempre, si lo compráis desde su web (con envío gratis a través de Correos) os llevaréis de regalo un marcapáginas (limitado hasta agotar existencias) como el que podéis ver en la galería. Y como decía, del mismo modo, portada doble reversible en su primera edición. Así que como decía ese gran sabio llamado Gandalf: ¡Corred insensatos!

 

EnlacesMilky Way Ediciones

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