Neurocirujano por vocación, su pasión musical hizo que cambiase de carrera para convertirse en compositor. Akihiro Komori (小森昭宏) se une a nuestros “Grandes compositores del audiovisual” con un legado de más de 600 obras repartidas entre inolvidables composiciones y arreglos a través de una larga y exitosa carrera.
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Akihiro Komori nació en Tokio en 1931. Su madre provenía de una familia de médicos y su padre era el timbalista de la Orquesta Sinfónica NHK. Aprendió a tocar el piano desde muy temprana edad y tras finalizar la II Guerra Mundial, quedó fascinado por el jazz, que había sido introducido en Japón por las fuerzas de ocupación. Cuando estaba en la escuela secundaria, formó una banda con un amigo y ganó algo de dinero tocando jazz en clubes frecuentados por oficiales militares estadounidenses. Según sus propias palabras, las improvisaciones de jazz que ideó e interpretó en esa época le resultaron útiles en su trabajo posterior como compositor y arreglista.
Ya en secundaria, Isao Tomita, Asei Kobayashi y Hikaru Hayashi fueron compañeros de clase (del mismo grado) en la escuela secundaria Keio. Estos a menudo se reunían y hablaban de música, pero Komori no tuvo contacto con ninguno de ellos durante aquella etapa. Sin embargo, más tarde conoció a Tomita en un evento musical y se hicieron buenos amigos, amistad que perduró hasta poco antes de su muerte.
Volviendo a la época de la escuela secundaria encontramos a un Komori que era miembro del club de teatro y, aunque era actor, también componía la música para las obras. La persona con la que trabajó en dichas obras era Keita Asari, quien más tarde fundaría la Compañía de Teatro Shiki. Un día, el club de teatro decidió representar «La gente de la montaña Kunlun» obra del dramaturgo Tadashi Izawa. Al enterarse de esto, Izawa decidió asistir a los ensayos, representaciones y, le gustó tanto la música que escribió Komori, que comenzó a recomendarlo para trabajar en obras de Bungakuza y radioteatros. Incluso por recomendación de Izawa, se le ofreció la oportunidad de unirse a la agencia musical Joke Kobo, pero Komori no tenía intención de convertirse en compositor. Él quería ser médico.
Tras graduarse de la escuela secundaria, Komori ingresó en la Universidad de Keio. En concreto en la Facultad de Medicina. La carrera de medicina, con dos años de escuela preparatoria y cuatro años de escuela universitaria más un examen para pasar al curso principal era un durísimo reto en el que la mitad de los estudiantes abandonaban, pero Komori realizó un excelso curso regular y se graduó. Convirtiéndose, como siempre tuvo en mente, en neurocirujano. Aun así, la vena musical seguía latente en él, y mientras ejercía la medicina, continuó trabajando a tiempo parcial como músico.

En el escenario en el estreno de la historia musical «Totto-chan en la ventana» en 1982 (prtimes.jp)
Con la llegada de la televisión, el trabajo musical de Komori se volvió cada vez más intenso. Tal fue el caso, que en sus entrevistas siempre contaba la anécdota en la cual, en una ocasión, tuvo que realizar una complicada cirugía de urgencia justo antes de una grabación musical, lo que provocó que la grabación se retrasara dos horas, y tuvo que correr al estudio una vez terminada dicha cirugía. En 1960, fue elegido para componer la música para el programa infantil de NHK Boo-Hoo-Woo (versión japonesa en marionetas de Los tres cerditos y el lobo), escrito y producido por Tadashi Izawa y también trabajó en la música de Minna no Uta, serie con más de 100 vídeos musicales animados con una duración entre 2 y 5 minutos también de NHK.
Komori comenzó realmente a trabajar en el mundo del anime en 1965 con Uchū Ēsu (Space Ace), una serie de manga y anime del año 1965 creada por Tatsuo Yoshida que trata sobre las aventuras de un niño extraterrestre que es perseguido por criaturas espaciales y al llegar con su nave espacial a la Tierra es adoptado por un científico. A este trabajo le sucedieron distintas composiciones para SPACE GHOST and DINO BOY para, finalmente, ser 1969 el punto de inflexión en su carrera tras componer música y arreglos para Black Cat Tango, la cual se convirtió en un gran éxito. Todavía trabajaba como cirujano, pero el trabajo como compositor musical era ya tan intenso que prácticamente era ya su primera ocupación. Finalmente, decidió dejar la medicina y dedicarse a la música a tiempo completo.
Hubo muchos compositores que nacieron en familias de médicos y se esperaba que ellos también se convirtieran en médicos, pero en lugar de eso eligieron seguir una carrera en la música. Sin embargo, Komori es probablemente el único que se convirtió en médico y luego cambió de carrera para convertirse en compositor. Incluso después de convertirse en compositor a tiempo completo, Komori continuó siendo miembro de la Sociedad Quirúrgica Japonesa.
La década de los 70 (la más prolífica de su carrera) le ofreció la oportunidad de trabajar, bien como compositor o como arreglista, en proyectos tan interesantes como Astroganger, Devilman, Calimero, Yuusha Reideen, UFO Robo Grendizer, la mítica Conan, The Boy in Future o las muy recordadas aquí en España El Bosque de Tallac y Banner y Flappy. Todos ellos proyectos con inolvidables melodías y canciones recordadas por distintas generaciones hasta el día de hoy. Especialmente la ya mencionada Brave Reideen, la cual es considerada por muchos especialistas del medio como su obra maestra.

Komori también compuso música para películas de acción como Ninja Captor, Battle Hawk y Choujin Sentai Balatack así como para series como la adaptación a imagen real de Asadora por parte de NHK o género tokusatsu: Kamen Rider 99 no Uta. Sin embargo, siempre prefirió poner su talento al servicio de proyectos para toda la familia y, en especial, para los más pequeños. El compositor le daba mucha importancia a esto último. Escribió infinidad de canciones infantiles ya que siempre pensó que las canciones infantiles son más importantes que las canciones para adultos. Respecto a esto, Komori siempre decía (siendo neurocirujano ya lo aseveraba): «Si solo comes comida basura desde pequeño, tu sentido del gusto no se desarrollará. De la misma manera, necesitamos desarrollar ramificaciones en el cerebro desde pequeños para poder escuchar música variada. Ese es el tipo de música que quiero hacer.
Komori también escribió mucha música para obras teatrales. Sirvan como ejemplo sus trabajos para La Navidad de Caperucita Roja con los lobos en el bosque y Hagoromo de Minoru Betsuyaku; La manzana fantasma y Kusabira de Tanikawa Shuntaro, y el espectáculo de marionetas de coproducción chino-japonesa Romance de los tres reinos, para el cual las marionetas fueron hechas por Kihachiro Kawamoto (diseñador de marionetas, director de cine independiente, guionista, animador y segundo presidente de la Japan Animation Association, sucediendo a su fundador Osamu Tezuka).
Igualmente, en su larga y exitosa carrera, Komori trabajó para muchas de las grandes voces del medio: Ichiro Mizuki, Mitsuko Horie, Satoko Yamano o Kumiko Osugi. Escribiéndoles o arreglándoles algunos de los mejores temas de sus carreras.
Komori falleció el 5 de junio de 2016 dejando un legado de más de 600 obras repartidas en composiciones y arreglos. Dicho legado se puede resumir en lo que una vez le dijo un miembro de alto rango de la sociedad quirúrgica en una fiesta: “He operado a unas 3000 personas y les he salvado la vida hasta ahora. Pero solo son 3000 personas. Si compones una canción y se transmite, decenas de miles, quizás millones, de personas la escucharán y todos estarán felices. Y todas las personas que he operado y salvado envejecerán un día y fallecerán. Pero tu música vivirá mucho después de que te hayas ido. Así que estás haciendo un gran trabajo”.
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NOTA: Agradecemos esta entrada a Juan Ramón Hernández, que continúa ampliando como firma invitada nuestros contenidos relacionados con el mundo de las bandas sonoras.
Esperamos que gracias a estas entradas os animéis a descubrir fantásticas bandas sonoras y a sus respectivos compositores.
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