Reportaje Fotográfico: Exposición “Japón. Grabados y objetos de arte”

Nuevo reportaje fotográfico con el que acercaros la Exposición “Japón. Grabados y objetos de arte” de la que hemos podido disfrutar en el Museo Carmen Thyssen de Málaga. Selección de piezas de arte tradicional japonés constituida íntegramente por obras del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

INFO

Esta exposición, que hemos podido ver en Málaga desde el 31 de enero hasta el pasado 23 de abril, muestra una selección de piezas de la colección de arte tradicional japonés que, a principios del siglo XX, reunió el coleccionista José Palacio (1875-1952) en su domicilio bilbaíno, y que desde 1954 pertenece al citado museo.


A Japón, Marco Polo lo llamó Cipango y relató, con imaginación desbordada, las riquezas de un territorio desconocido. Durante siglos, en el archipiélago japonés se generó una cultura hermética y misteriosa para Occidente. Pero, a partir de 1858, con la firma de los cinco tratados de Amistad, Comercio y Navegación, el país se abrió al exterior y dio a conocer su cultura milenaria. Su influencia en la estética occidental confluyó en un período de cambios para el agotado arte europeo y contribuyó a la llegada de la modernidad. La exposición que el Museo Carmen Thyssen muestra, gracias a la generosidad del Museo de Bellas Artes de Bilbao, contiene obras de artistas sobresalientes del período Edo, que fueron adquiridas por el empresario José Palacio. Su colección de arte japonés, adquirida sobre todo en París y compuesta por más de doscientas piezas, fue legada al Museo en 1954. Palacio mostró interés por los enseres cotidianos, decorados con extraordinaria delicadeza, como los guardamanos de las espadas japonesas (tsubas), estuches de madera (inro), que colgaban del cinturón del kimono y servían para guardar cosas diversas, junto a sus contrapesos tallados (netsuke) o los delicados objetos de laca urushi. Pero donde se evidencia sobre todo su pasión y buen gusto como coleccionista es en la selección de la obra gráfica. El período Edo –antiguo nombre de la ciudad de Tokio– comprende más de doscientos años (1615-1868). Fue una etapa dominada por la burguesía y un momento de expansión popular, donde sus costumbres y su ocio se convirtieron en protagonistas del grabado, siendo éste el medio de expresión más significativo. El modo de producción resulta muy interesante.

El editor (hanmoto) controlaba a todos los profesionales que participaban en el proceso de realización de las estampas o libros ilustrados. En el grabado japonés, el impresor colocaba el papel sobre la plancha de madera grabada una vez entintada y con un rodillo (baren) aplicaba la presión necesaria para que el dibujo se transfiriera desde la plancha al papel. Para esta breve exposición, los temas seleccionados son la representación de la belleza femenina, el ocio, el paisaje y algunas leyendas japonesas, en estampas realizadas por los autores más conocidos en su cultura y en el arte occidental, pertenecientes a la llamada cultura ukiyo –mundo flotante–. Una escena literaria, protagonizada por la poetisa Ono no Komachi, es el objeto de una estampa de Shigenaga, autor autodidacta e innovador que trabajó nuevos formatos y técnicas. El nivel técnico del grabado fue elevado por Harunobu, de quien presentamos una evocadora escena cotidiana a orillas de un río. El género de pájaros y flores, clásico en el arte y poesía japonesa está representado por la obra de Masayoshi, autor versátil que representó la fauna y flora de su país y también ejemplares exóticos de otros lugares. Con Utamaro, uno de los artistas japoneses más conocidos por los coleccionistas europeos, el arte del ukiyo-e alcanzó una delicadeza suprema, en las estampas del género de belleza femenina, bijin-ga. Toyokuni nos trae una revisión de la imagen de la poetisa más famosa de Japón a través de la parodia de episodios de su vida; se muestran dos momentos en el que jóvenes de su propia época, sofisticadas y sensuales, reemplazan a la dama imperial y escritora Ono no Komachi.

Kunisada fue el artista del grabado más reconocido en el siglo XIX. Recogió con frecuencia escenas teatrales, de la que es buen ejemplo este actor caracterizado como carpintero, protagonista de un drama de teatro kabuki. El talento de Hokusai, artista de abundante producción y que gozó de fama en el género del paisaje y de los shunga y los makura-e –estampas y libros eróticos– figura en dos grabados: el primero de ellos vinculado al trabajo en el taller de un artesano, cuya terraza se abre a un lugar sagrado, el monte Fuji, y una escena de interior donde una mujer lee una novela. Discípulo suyo fue Hokkei, quien le dedica una estampa al héroe japonés Kintaro, personaje mitológico dotado de una fuerza extraordinaria. Es ésta una estampa de gran belleza, con una composición de marcado sentido vertical, donde el prodigioso niño se aferra a una carpa. Dedicado a la mujer y a la contemplación de los cerezos en flor, se muestra otro grabado de Hokkei, con una joven bellamente ataviada, recortada sobre un espectacular kimono. De Eizan, uno de los mejores representantes del género de las bellezas bijin-ga en el primer tercio del siglo XIX, se exhiben dos estampas que originalmente formaban parte de un tríptico y que muestran a sendas damas elegantes en un espacio interior en el que se advierten las sombras de las bailarinas que están detrás de los paneles. Hiroshige, gran viajero y observador, y uno de los cultivadores por excelencia del paisaje japonés, figura en la muestra con dos ejemplos. El mar, las costas, los ríos, templos y santuarios protagonizaron sus obras, trabajadas con colores intensos.

La única imagen del conjunto perteneciente a la etapa Meiji, posterior al periodo Edo, y momento de la restauración imperial, es una parodia de un combate de lucha sumo realizada por Kyosai, autor muy reconocido en su tiempo, que destaca por su dibujo enérgico y gran dinamismo.

Lourdes Moreno
Directora Artística

galeria fotografica

¡Espero que disfrutéis del reportaje fotográfico! Y si os ha gustado, no dudéis en compartir esta entrada en vuestras redes sociales! Cuántos más podamos disfrutarla, mejor que mejor! (de eso se trata al fin y al cabo).

NOTA: Quiero aprovechar para agradecer al Museo la facilidad ofrecida para poder realizar este reportaje, así como el buen servicio y atención de su personal. Perdonad que esta vez no suba las fotos sueltas, son más de ochenta y en gran medida verticales. Como no se podía usar el flash, algunas tienen reflejos que intenté evitar a toda cosa. Para evitar saturar la página, el tiempo de carga de las imágenes enlazadas desde Flickr y como no, el consecuente gasto de datos (para aquellos que lo veais desde el mócil), he creído conveniente hacer un PDF con toda la galería. Podéis verla simplemente bajando con el scroll del ratón o incluso, si os apetece, descargar el archivo PDF desde el enlace al final del mismo.

Enlaces: Museo Carmen Thyssen Málaga

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