Crónica del “Joe Hisaishi Symphonic Concert”, Junio de 2017 en París

Los días 9 y 10 de junio de 2017 tuvieron lugar en París (Francia) los conciertos del maestro Joe HisaishiSymphonic Concert: Music from the Studio Ghibli Films of Hayao Miyazaki“. Felipe Múgica nos traslada al interior de dicho evento contándonos su experiencia.


Solo en un país como Francia se puede concebir un concierto como este. Francia, país de gran afición al manga y al anime y enorme devoto del director Hayao Miyazaki y por extensión, de sus bandas sonoras, del igualmente admirado Joe Hisaishi. Solo aquí se pueden hacer tres conciertos dedicados a la música de las películas de Miyazaki, consiguiendo un pleno absoluto de espectadores (en el Palacio de Congreso de París, con capacidad para 3723 personas) y con precios de las entradas en las reventas a precios astronómicos.

Y solo en Francia se puede ver un concierto de Joe Hisaishi en el que, nada más entrar el compositor al escenario, el público entero se ponga en pie a aplaudirle y le dedique una larga ovación sin tan siquiera haber empezado a tocar una nota (lo que se convertiría en tónica durante el espectáculo). También solo en Francia se puede realizar un concierto de la envergadura de este, en el que no solo teníamos a Hisaishi de director de orquesta, sino que se contaba, además de con esta, con dos coros (uno adulto y otro infantil enteramente femenino), dos cantantes solistas (una soprano y una cantante de tono de voz más agudo) y una banda de música. Todo ello reunido para presentar una selección de la mejor música compuesta por Hisaishi para los films de Miyazaki y convertir el concierto en un evento de esos que sabes que solo se pueden presenciar una vez en la vida.

La representación constó de una selección de suites de cada una de las películas de Miyazaki, desde Nausicaä hasta El viento se levanta. El concierto, una vez concluido, se descubrió que se trataba de una versión, digamos, a menor escala del mítico concierto llevado a cabo en el estadio Budokan de Tokio, por el 25 aniversario del Estudio Ghibli. Con algunas modificaciones en el repertorio, eso sí, ya que El viento se levanta aún no se había realizado cuando tuvo lugar dicho concierto. Por si alguien no ha visto o no conoce este espectacular y masivo concierto, os lo dejamos para que podáis disfrutarlo:

La orquesta estuvo dirigida por el propio Hisaishi de principio a fin, quien, de tanto en tanto se bajaba del estrado para sentarse al piano a tocar y exhibir su talento como excelente pianista que es. La música se acompañaba de proyecciones de escenas de las películas de Ghibli en una gran pantalla en la parte trasera del escenario, que se alternaban con proyecciones en directo bien de los músicos de la orquesta, bien con el propio Hisaishi al mando de la batuta (había varios cámaras repartidos por el escenario y el Palacio encargados de la filmación).

La música dio comienzo con las suites de Nausicaä y La princesa Mononoke, en sus versiones sinfónicas. Para mí, particularmente, estas dos selecciones, con la orquesta, coro y cantantes solistas, hicieron que se me pusieran los pelos de punta en más de una ocasión. En Nausicaä, se contó con la cantante Mai Fujisawa, de tono de voz agudo, para cantar el tema que en la banda sonora original cantaba la propia hija de Hisaishi. Mientras, para La princesa Mononoke fue la soprano Helène Bernady (cantando en auténtico japonés) quien dio voz al tema principal de la banda sonora. En los momentos cantados, por cierto, aparecían subtítulos en francés en la pantalla. El concierto continuó con dos deliciosas suites de Niky, aprendiz de bruja y de El viento se levanta, para la cual se incorporó un intérprete de mandolina, dándole un inequívoco sonido italiano a la selección musical. Lo siguiente en el repertorio fue Ponyo en el acantilado con una espléndida y extensa suite de la que, considero, es una de las mejores composiciones de Hisaishi para Miyazaki. Maravillosa música en la que volvió a aparecer la soprano Helène Bernady para dar voz al tema Mother Sea y que se cerró con la deliciosa canción de Ponyo, a cargo del coro, encantadora y pegadiza, y que dejó al público con una sonrisa en la boca.

Esto se puede decir que fue el final de la primera parte. Digo “se puede decir” ya que realmente no hubo descanso, fue un concierto ininterrumpido de dos horas largas, pero fue el momento en que aprovechó la orquesta para desalojar el escenario y tomarse un respiro. A continuación le colocaron a Hisaishi un atril mirando hacia el público. Y cuando estabas preguntándote qué narices era lo que iba a pasar a continuación, llegaba la gran sorpresa de la noche, cuando una interminable banda de música empezó a circular por los pasillos del recinto entre el público y comenzó a tocar la música de El castillo en el cielo. La música (interpretada básicamente por instrumentos de viento y percusiones) ubicada alrededor del público y con el coro infantil cantando al frente producía una alucinante sensación de sentirte rodeado y en mitad de la música. Toda una experiencia y, sin duda, el gran momento del concierto. Después de esta experiencia, la sala tomó aires de Night Club para interpretar Porco Rosso, ya que únicamente quedaron en el escenario Hisaishi, para tocar el piano y una selección de instrumentos metales, que le dio a la interpretación, entre la instrumentación y el tono melancólico de la música, un aire noir de lo más sugestivo. Otro gran momento.

A continuación vino El castillo ambulante, con su tema principal con aires de vals en algunas de sus variaciones. Tras esto, El viaje de Chihiro, donde Hisaishi volvió a sentarse al piano para tocar su tema principal; y donde destacó la versión cantada del corte Reprise, a cargo de Mai Fujisawa, quien volvía a subir al escenario. Para dar cierre al programa, inevitablemente, Mi vecino Totoro, con una recopilación de los mejores momentos de la banda sonora dejando para el final la célebre canción de Totoro a cargo del coro que dejó al público cantando y meneando la cabeza al son de la música. Terminado el programa oficial del concierto, llegaba la hora de los bises. Afortunadamente, no recordaba qué bises tocó Hisaishi en el concierto de Budokan ya que fueron exactamente los mismos: Madness, un movido tema de Porco Rosso (que sirvió de excusa para que el compositor volviera a sentarse al piano) y el hermoso tema Ashitaka and San de La princesa Mononoke; que fueron un excelente broche final para el concierto.

Hay que reconocerle a Hisaishi el gran esfuerzo realizado en estos tres eventos: dos horas completas de concierto, sin descanso (a diferencia de la orquesta que sí pudo salir un tiempo a descansar), dirigiendo la orquesta y tocando el piano; y eso que el concierto que presencié era el segundo del día. Un gran espectáculo, en todos los sentidos: por la selección musical extraordinaria, por la impecable interpretación sin fallo alguno a cargo de la Orquesta y Coro Lamoureux; del coro de niñas, de las vocalistas y del propio Hisaishi. Y con un público volcado aplaudiendo a rabiar y ovacionando en pie una y otra vez. Un evento único e irrepetible que había estar ahí para vivirlo. Como anécdota final, comentar que se mostró una pantalla en que aparecía un texto escrito por Miyazaki, en japonés y traducido al francés, en que le pedía al compositor que firmase la música de su nueva película.

Texto y Fotografías: Cortesía de Felipe Múgica.

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