La tortuga roja (La tortue rouge) de Michaël Dudok de Wit

El holandés Michael Dudok de Wit, galardonado con un Oscar al mejor cortometraje de animación por ‘Father and Daughter‘, dirige ‘La tortuga roja‘ (La tortue rouge), obra coproducida por Studio Ghibli de belleza minimalista que nos muestra los ciclos en la vida de un ser humano.

sinopsis-reseña

Después de que su navío se hundiese en medio del mar después de una terrible tormenta, un náufrago se verá atrapado en una isla desierta, rodeado de aves, pequeños cangrejos y otros animales marinos. Sin lugar a dudas toda una experiencia vital de la que intentará salir con todo su esfuerzo. Para ello tendrá que adaptarse a la vida en la naturaleza más pura y salvaje, dejando atrás las comodidades de la vida en la ciudad y habituándose a vivir de un modo minimalista, simplemente con lo que su entorno le proporciona. Una dura prueba que en un primer intento no consigue, donde sus inútiles intentos por escapar de la isla le llevarán a encontrarse una y otra vez con una misteriosa tortuga roja. A partir de ese momento, su vida cambiará para siempre…

Puedo decir a ciencia cierta que cualquier título de animación -sea asiática, occidental, stop motion,… es fruto de mi interés. Desde pequeño he disfrutado de todo lo que la animación puede ofrecer. Cosas y aspectos que muy probablemente una cinta de acción real tiene más complicaciones para mostrar o transmitir. En el caso de la cinta que hoy nos ocupa, después del interés que me ha generado leer las buenas críticas que he leído por parte de la crítica especializada (que la sitúan en lo más alto del ranking de las películas de animación de todos los tiempos), los premios que ha conseguido en festivales diversos (tuvo su premiere internacional en el festival de cine de Cannes, donde obtuvo el premio especial del Jurado “Una cierta mirada”, ha participado también en la sección Perlas de San Sebastián y en AnimaFICX del Festival de cine de Gijón y acaba de alzarse con el Premio Annie a la Mejor Película de Animación Independiente) y como no, por el simple hecho de ser una coproducción junto a Studio Ghibli, ni más ni menos, no podía faltar a la cita en el cine para verla como es debido, en pantalla grande.

Desgraciadamente no todas las provincias han podido contar con una copia en sus cines (y ojalá algún día de una vez por todas los grandes “multisalas” se den cuenta de que hay que apoyar este tipo de producciones, aún a pesar de que no consigan obtener tantos beneficios como lo podrían hacer con un blockbuster cualquiera). Para todos aquellos que no puedan disfrutarla en pantalla grande, Karma Films pondrá a la venta la edición Buray el próximo 24 de Abril -ya se puede reservar-. Pese a ser una película muda, sin diálogos (de ahí que no tengamos las habituales frases destacadas entre medias de la reseña), ‘La tortuga roja’ es una cinta que en sus poco más de 80 minutos de duración dice mucho, más de lo que en un primer momento podemos llegar a pensar ya que se trata de un proyecto para el que han hecho falta diez años de esfuerzos. Una cinta que nos presenta una preciosa fábula sobre el ciclo de la vida y la muerte, entendiendo que la muerte es algo que está ahí presente, que es natural temerla pero a la vez debemos entenderla como parte de la vida, como algo inevitable que realza el valor de la vida.

También nos habla de la relación del ser humano con la naturaleza. Una relación a veces dura, tormentosa, y a veces apacible, bondadosa. Una relación de simbiosis en las que ambas partes se benefician. Llena de misterios por descubrir, del mismo modo que en el mundo animal se da una relación circular de vida y muerte. Entre tanto, el tiempo es espectador de toda esta relación de amor, amistad, tolerancia y respeto. Un tiempo que va más allá del pasado y el presente, llegando incluso a congelarse, a detenerse. Valores que como sabéis encontramos en cualquier película de Studio Ghibli y que nuevamente aquí encontramos reflejados en la experiencia de un náufrago solitario en una isla custodiada por una misteriosa tortuga. Un náufrago que siente la soledad, que no está a gusto en el lugar al que ha ido a parar, un lugar inhóspito, de climatología cambiante, con animales muy diferentes… digamos que no son las vacaciones en una isla desierta que cualquier persona desearía.

Eso es lo que hace grande esta película, que su narrativa va mucho más allá de la necesidad de decir cosas con texto, solo hace falta dejarse llevar por los mensajes, por su simbolismo, por la filosofía de vida que nos transmiten sus planos y el significado que nos aporta. La animación por su parte me ha parecido soberbia, desde los propios personajes hasta los fondos. Lienzos que cobran vida, que nos transportan hasta esa isla desierta. Pero además es que algunos parajes nos hacen rememorar algunos títulos Ghibli como ‘El cuento de la Princesa Kaguya’, por poner un ejemplo. En serio, en conjunto es una auténtica maravilla, llena de poesía y mensajes que debemos interpretar. No citaré ningún ejemplo para no fastidiar a nadie el visionado, pero como dije antes, la cinta te deja muy calado y hace que muchos elementos los recuerdes y te los plantees días después incluso, intentado sacarle un significado a cosas que seguro dicen más de lo que aparentan. Y es que eso es algo subjetivo, pero seguro que muchos coincidimos en la interpretación.

Pero si la animación es de gran calidad, no puedo dejar de mencionar y recordar el fantástico trabajo realizado por Laurent Pérez del Mar en la composición musical. La película tiene la esencia Ghibli y pese a que sería injusto buscar comparaciones entre Joe Hisaishi o cualquier otro compositor del Studio Ghibli, Pérez del Mar ha conseguido deleitarnos con una maravillosa banda sonora que como es lógico cobra aún mayor importancia en la cinta, al ser parte del hilo desarrollador del argumento, no solo como fondo o en segundo plano. La música es parte de la historia, acrecentadora de los momentos de tensión, así como de los momentos más suaves, de tránsito. Incluso jugando con los silencios, parte también de la música, de gran importancia en un título como este.

Dirigida, escrita y con unos diseños propios de Michael Dudok de Wit, ‘La tortuga roja’ ha sido adaptada por él mismo junto a Pascale Ferran. El jefe de animación ha sido Jean-Christopher Lie y el montaje ha sido realizado por Céline Kélépikis. Producida por Valérie Schermann y Christophe Jankovic, el productor artístico ha sido ni más ni menos que Isao Takahata (Studio Ghibli). Para la banda sonora se ha contado con Laurent Pérez del Mar.

Lo mejor: Su animación, la fábula sobre el ciclo vital, la relación hombre-naturaleza, el mensaje que nos transmite, la esencia Ghibli y su banda sonora.

Lo peor: Perderse una obra tan maravillosa como esta. En serio, dadle una oportunidad que seguro os va a encantar.

Como siempre, esperamos que os animéis a ver la película y si os apetece contarnos vuestras impresiones, no tenéis más que pasaros por nuestras cuentas de Facebook o Twitter. Sois bienvenidos y esperamos vuestros comentarios!!

TRAILER

Enlaces: Karma Films

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2 comentarios el “La tortuga roja (La tortue rouge) de Michaël Dudok de Wit

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