La Cruzada de los Inocentes (インノサン少年十字軍) de Usamaru Furuya

Reseñamos “La Cruzada de los Inocentes” (インノサン少年十字軍) del polifacético Usamaru Furuya, que insufla nueva vida a la leyenda de la denominada Cruzada de los Niños de 1212, aprovechando su estilo y su dominio de la personalidad humana. Una serie de 3 tomos editada por ECC Ediciones.

SINOPSIS MANGA

Nos situamos en la primavera del año 1212, en un pueblecito del norte de Francia. A sus 12 años el joven Étienne, el “niño de los milagros” amado por Dios, impulsa una cruzada infantil con 12 compañeros después de recibir la visita de Jesucristo. Henchidos de ilusión, inician una marcha a lo largo de la cual les sobrevendrán duras pruebas que tendrán que superar, pese a sus cortas edades en muchos casos. Por el camino, convergen con Hugo y otros caballeros templarios. Todo parece ir viento en popa, pues tienen sus límpidas miradas puestas en la remota Jerusalén, la Tierra Santa que deberán conquistar de los herejes ya que los adultos hasta el momento no han salido victoriosos de esa labor.

De hecho, a la llamada “Cruzada de los inocentes” no paran de sumarse niños que se sienten fascinados por los “milagros” de Étienne y su corneta enviada por Dios, pero no será un camino fácil el que les espera, donde se producirán choques de posturas y donde el destino les jugará una mala pasada a los inocentes corderos de Dios. Una historia sobre almas puras y milagros…


¡Los mayores no han hecho más que fracasar en las cruzadas! ¡Eso es porque a los mayores les falta fe! ¡Debemos ir solos!…


Hay autores cuyas obras no podemos quitarnos de la cabeza, tanto por su excelente estilo gráfico como por sus historias. Es el caso del polifacético Usamaru Furuya, uno de los mangakas más reconocidos de su generación, capaz de emplear multitud de recursos visuales y temáticos en todas sus historias. Hay autores que a base de aprender de otros terminan adaptando sus estilos y hasta se pueden llegar a parecer, en mayor o menor medida, pero otros son sin duda alguna son únicosparticulares y con un estilo muy personal. Furuya nació en Tokio en 1968 y como hemos comentado en otras reseñas, realizó el curso por correspondencia de Osamu Tezuka. A base de práctica y esfuerzo, ha llegado a desarrollar tanto a nivel gráfico como narrativo un estilo propio, desde una estética oscura y underground, moviéndose entre lo real y lo abstracto. Podemos decir que dentro de lo que cabe, tenemos gran suerte de contar con algunas de sus obras. Gracias a la visión de algunas editoriales y al éxito que sus obras cosechan en nuestro país hemos podido disfrutar de títulos como “Hikari Club” (ライチ☆光クラブ),  “Happiness” (ハピネス), “El club del suicidio” (自殺サークル), “La música de Marie” (マリィの奏でる音楽), “Autasasinofilia ¡Quiero ser asesinado por una colegiala!” (女子高生に殺されたい) o “51 maneras de proteger a tu novia” (彼女を守る51の方法).

En esta ocasión, con “La Cruzada de los Inocentes” (インノサン少年十字軍) el autor japonés aprovecha su dominio de la personalidad humana y del mundo para insuflar nueva vida a la -más que interesante- leyenda basada en parte en hechos reales y en -otra gran parte- ficticios de la que se denominó como La cruzada de los niños o La cruzada de los niños de 1212. Ese fue el nombre dado a un conjunto de hechos históricos mezclados con relatos fantasiosos que ocurrieron en el año 1212. Esta combinación que tuvo lugar gracias a varios informes con varios elementos en común, hizo que surgieran varias versiones diferentes y los hechos reales que dieron origen a estas leyendas continúan siendo debatidos por los historiadores, pero mantienen un mismo patrón: en ellos hay un hombre llevando a un gran grupo de niños y jóvenes menores a luchar con el objetivo de liberar Tierra Santa (Jerusalén). A día de hoy hemos leído a través de cientos de obras manga historias de todo tipo, con personajes muy diferentes y ambientadas en lugares y épocas distintas. Lo que no es tan habitual es tratar historias como la de esta cruzada infantil, pero sin duda si hay alguien que sabe moverse bien en este ámbito es Furuya, que ha conseguido deleitarnos con un impresionante shonen de acción, drama y tragedia, que fue editado en Japón por la casa Ohta Shuppan.

No puedo negarlo, he de ser sincero como siempre y tengo que reconocer que una vez más (al igual que me ocurre con autores como por ejemplo Jiro Taniguchi) Furuya ha conseguido engancharme a esta obra, tanto por la historia que contaba, como por su modo de narrarla. Pero también por su tratamiento de los personajes -que no eran pocos-, por la excelente ambientación de la época y por el fantástico ritmo que tiene. Y es que aunque la historia esté basada en aquellos hechos, Furuya no se centra solo en eso, sino que da prioridad a plasmar algo que va mucho más allá: la psicología de estos niños. Obviamente, no podemos negar que al igual que en cualquier relación humana se dan cita multitud de sentimientos, emociones y reacciones, en un grupo tan amplio de menores -repartidos en diferentes edades- estas relaciones tendrían momentos mejores, choques, encontronazos y cada uno tendría una idea quizá diferente del otro del objetivo de este viaje y de las pretensiones que tendrían para emprenderlo. Siempre me ha gustado la forma que el mangaka tiene de meterse en la cabeza de estos personajes para sacar a relucir las diferentes personalidades y sobre todo, ese “mal” más o menos arraigado, esa naturaleza más o menos presente, que antes o después se muestra en el ser humano. Y aquí de nuevo vuelve a conseguirlo.

Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal he de temer, porque tú vas conmigo; tu vara y tu capado, ellos me sosiegan (Salmo 23)…


Lo mejor de todo es el contraste presente en esta historia, pues lo que comienza siendo una cruzada iniciada por inocentes niños, almas angelicales y libres de pecado, se va emponzoñando y ensuciando de tal manera, gracias a los adultos, a la iglesia y a otra serie de elementos, que aunque lo ves venir o puedes intuir el devenir que va a coger el desarrollo de la trama, no puedes evitar que te pille por sorpresa. Son niños, sí, pero como tales también tienen diferentes rangos (los hay más buenos y menos buenos, de mejores y peores intenciones). Y como es lógico, no es lo mismo un niño de 8 años que uno de 14, más próximo a la edad adulta que a la niñez. Ni en su forma de pensar ni en su forma de actuar. Y que, como en todo grupo, también terminan imponiéndose las categorías y las jerarquías, aunque luego cada uno lo use -o no- a su favor. Furuya hace así un fantástico retrato de esa mentalidad que surge cuando se congrega una multitud, de como pese a tener diferentes formas de pensar entre ellos pueden llegar a dejarse “guiar” y converger en un mismo pensamiento, aprovechando para dejar ya que estamos un repaso crítico a la iglesia, que armaba y desarmaba a su antojo aprovechándose de su situación y su estatus, y sobre todo, aprovechándose del acceso a los conocimientos que ellos poseían y que tanto querían impedir al resto de personas.
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No es la primera vez que disfrutamos del estilo particular del autor pero hay que reconocer que en “La cruzada de los inocentes” volvemos a encontrarnos con unos diseños impresionantes, tanto en los personajes como en los fondos. Tenemos un buen número de personajes principales pero se diferencian bastante bien entre ellos una vez los hemos ido conociendo. Si, porque de primeras es innegable que por sus diseños llegaremos a confundir a algunos entre si son niños o niñas -incluso los propios protagonistas lo hacen en algún momento-, pero ya digo, es algo que queda claro rápidamente. Además el trabajo realizado en todos los elementos que rodean a los niños (desde los diferentes vestuarios, estandartes, utensilios, armas, edificaciones,…) no hace más que brindarnos una excelente recreación de la época y sumergirnos de pleno en aquel periodo histórico. Pero no solo en los personajes, sino también en los fondos y en una estructura de viñetas muy elaborada y original, experimentando en muchos momentos y saliendo de lo estándar, utilizando elementos que aparecen en la obra como el aire de una trompeta para separar las viñetas o -esto si es algo más normal- utilizando unos grandes y expresivos ojos para conseguir transmitir las emociones de los niños a través de sus miradas. Sin olvidarnos de que Furuya no necesita cortarse en lo que tenga que plasmar y aquí tampoco lo hace, desde escenas de contenido sexual hasta violentas o sangrientas -aunque haya niños de por medio-.
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Por último, me ha parecido también como un extra muy interesante el que aparezcan algunas anotaciones a pie de página o en los laterales de página donde se explican detalles de la época, desde modos de pensar (como que cuando una mujer tenía hijos gemelos es porque era una fresca -por suavizarlo- y se había acostado con dos hombres distintos) a modos de actuar o innovaciones o hábitos cotidianos (como por ejemplo los feudos de los templarios que se asemejaban a los albores de la banca actual). Detalles interesantes que no hacen más que meternos de lleno en la historia y, sobre todo, en la época, demostrando el excelente trabajo de documentación que hay detrás. Es de agradecer a ECC Ediciones que hayan sumado a un autor tan espectacular como Furuya a su catálogo. Ojalá sigan apostando por la obra de Furuya y nos puedan llegar otros de sus trabajos más recientes, por citar algunos ejemplos “Shounen-tachi no Iru Tokoro”, “Amane Gymnasium“, “Kinjirareta Asobi” o incluso “Genkaku Picasso”. Y por pedir, que recuperen “Hikari Club” y traigan “Bokura no Hikari Club“. Como siempre, esperamos conocer vuestras impresiones sobre la obra en los comentarios de esta entrada o en nuestras cuentas de Facebook o Twitter.

Jamás hay que rendirse, Dios garantiza que quien cae en combate santo va al cielo. Que la cruzada de los niños crezca, que su nombre resuene no solo en Francia, sino en todas las tierras bajo la influencia del sumo pontífice. ¡Luchad contra los infieles con la fuerza de la inocencia!…


Lo mejor:

  • Una historia que no es habitual ver tratada en un manga -y menos de un autor como Furuya-.
  • El apartado gráfico, sin ser lo mejor a nivel experimental del autor, es una maravilla.
  • La ambientación es fantástica, entorno, documentación, detalles de conducta y usos,…

Lo peor:

  • Para muchos el hecho de que el relato histórico quede en un segundo plano en favor del análisis de las diferentes mentalidades de los niños. No es nuestro caso.

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ECC Ediciones inicia su apuesta por la obra de Usamaru Furuya con “La Cruzada de los Inocentes” (インノサン少年十字軍). La obra ha sido dividida en un total de 3 tomos, contando con un total de 288 páginas en blanco y negro los dos primeros y 320 páginas el tercero. El formato elegido vuelve a ser el formato rústico con sobrecubierta, de tapa blanda y de tamaño 12,8 x 18 cm (tomo B6), con un grosor de aproximadamente 1,8 cm. La cubierta está realizada en un material de unos 300 gramos -mate en tonos grises- y soporta bastante bien el cambio de páginas, mientras que la sobrecubierta está realizada en unos 200 gramos, con acabado mate también. Las imágenes de portada usada en los tres tomos como podréis ver son bastante bonitas, tanto en sus diseños como en la tipografía utilizada para el título.

El primer tomo de “La Cruzada de los Inocentes” ha sido dividido en 8 capítulos: 01- 1212, 02- El niño de los milagros, 03- La cruzada de los niños, 04- El duodécimo apóstol, 05- El juramento de los caballeros, 06- Los inocentes, 07- La muerte de Nicolas y 08- Discrepancias. Tranquilos, el capítulo 7 no es ningún spoiler, tiene otro sentido. Para la traducción se ha contado de nuevo con Gabriel Álvarez Martínez (que ya nos trajo la traducción de “Ping Pong” de Taiyo Matsumoto, “Tomie” de Junji Ito o “Infierno embotellado” de Suehiro Maruo). Una vez más, un trabajo fantástico el realizado, muy acorde a la temática.

El sentido de lectura elegido es el oriental, de derecha a izquierda. Los faldones de la sobrecubierta son meras extensiones de los paisajes que aparecen tanto en la portada como en la contraportada. El único “pero” que podemos ponerle a la edición es la existencia de ese temido moiré, especialmente en las viñetas donde los grises tienen mayor presencia como relleno o coloreado de ropas, fondos,… No es algo que afecte a la lectura, pero del mismo modo que destacamos lo positivo, debemos hacerlo con los pequeños fallos (ya sean de la edición nuestra o a través de los materiales originales) a modo de critica constructiva.

El precio de venta recomendado en la web de ECC es de 11,95 € cada tomo -exceptuando el tercero, que cuesta 12,95€-, aunque como siempre, en tiendas especializadas como Amazon, a la que podéis acceder desde las portadas de los tomos aquí añadidas, puede encontrarse con un 5% de descuento-.

Enlaces de interésECC Ediciones, Historia Universal.

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Un comentario el “La Cruzada de los Inocentes (インノサン少年十字軍) de Usamaru Furuya

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