Kyoko y Papá (響子と父さん/ Kyoko to Tousan) de Masakazu Ishiguro

Reseñamos “Kyoko y Papá” (響子と父さん/ Kyoko to Tousan) de Masakazu Ishiguro. Esta obra es un spin-off de “Nemurubaka“, la primera licencia manga que nos trajo la editorial LetraBlanka, donde retomamos en cierto modo la historia de los Iwasaki a través de otros miembros de la familia.

SINOPSIS MANGA

Kyoko, la hija mayor de la familia Iwasaki, es ilustradora. Le preocupa que su Kôtaro, su padre, se alimente solo a base de fideos instantáneos cuando su madre se va de viaje. Algo que hace habitualmente en cuanto sale alguna oferta en una agencia de viajes. Por otra parte, su padre también está preocupado por su hija, que se está haciendo mayor y como es ley de vida, ya tiene su vida casi formada y no puede estar todo el día bajo la tutela de sus padres.

Por si esto fuera poco, Ruka, la hija menor, se halla en paradero desconocido desde que decidió dejar la universidad para dedicarse a la música y el éxito de su grupo fue tal que se vio desconcertada. ¿Dónde estará? ¿Estará sana y salva? Cinco o seis años han pasado desde entonces y siguen sin saber nada de ella, por lo que la familia Iwasaki sigue con su día a día sin poder evitar preocuparse por ella. De nuevo, el hábil lápiz del genio Masakazu Ishiguro nos presenta la vida de una familia de lo más peculiar….


Me pregunto, ¿En qué momento se torcieron los engranajes de mi familia?…


Sin lugar a dudas, cuando hace algunos meses (de hecho, hace más de un año ya) pude leer “Nemurubaka” de Masakazu Ishiguro, me quedé fascinado a la par que extrañado de aquel manga. No había leído hasta ese entonces nada similar, o al menos nada que hubiese tenido aquel tratamiento. Me pareció una obra muy interesante después de su lectura, especialmente por el mensaje que transmitía -o al menos, lo que consiguió transmitirme a mi-. Masakazu Ishiguro nació en 1977 en la prefectura de Fukui, en el año 2000 debutó con la obra “Hero” -que recibió el premio Cuatro Estaciones otorgado por la revista Monthly Afternoon-. Una de sus obras más representativas es “Soredemo Machi wa mawatteiru” (Y aún así, la vida sigue en la ciudad). En la revista Ryu Comics publicó “Nemurubaka” y “Tantei kitan” (Historias misteriosas de detectives). Como ya comenté en su reseña, “Nemurubaka” no me llamaba mucho la atención de primeras, al empezar a leerlo, por su ritmo irregular, pero en cambio terminó gustándome bastante. Era una historia distinta, un drama disfrazado de comedia que me dejó un buen recuerdo.

El recuerdo de haber disfrutado de un slice of life inusual pero que conseguía atraparte. Con una historia tan especial en su catálogo, tarde o temprano el equipo de LetraBlanka tenía que traernos este “Kyoko y Papá”, el spin-off de aquella obra. Y la verdad es que he vuelto a tener las mismas impresiones -o similares-, porque creo que Ishiguro es diferente a la hora de narrar sus historias, consiguiendo que lo que realmente y a simple vista después de una lectura rápida parezca algo del montón, consiga quedarse en tu memoria y hacerte pensar en el mensaje que realmente se esconde detrás de un tomo como este. Si en Nemurubaka conocíamos y nos metíamos de lleno a compartir piso de estudiante con Ruka y Yumi, en esta ocasión la historia se centra en su hermana mayor, Kyoko, que tras el abrumador éxito de su hermana y tras la presión temporal de los medios, decide irse a vivir sola. Bueno, al menos así lo parece, porque realmente se va a vivir a un apartamento alquilado en el bloque que está justo al lado de la casa de sus padres. Y ahí es donde todo esto empieza a tomar un sentido, porque no me equivoco si os digo que esta familia es muy especial y tiene una relación un tanto distinta al resto.

Distinta en el sentido de que sin ser una familia desestructurada, pasan por sus pequeños baches pero siempre mantienen ese nexo de unión que los mantiene cerca, aunque sea en la distancia. Al fin y al cabo, son familia, con sus más y sus menos. Pero hay sentimientos en común que nos hacen ver que por encima de todo, los lazos familiares no se van tan fácilmente. En ausencia de su hermana pequeña y entre viaje y viaje de su madre (la señora se pega unas vacaciones de aúpa de aquí para allá), es la relación que guarda con su padre la que toma todo el protagonismo. Y vaya padre, si Ruka nos pareció un personaje curioso, de carácter, como dice el dicho: “de tal palo, tal astilla”. Porque la verdad, ese padre no duda en esconder tras una apariencia de despreocupado u olvidadizo, el sentimiento que realmente tiene hacia sus hijas. Un padre preocupado por el futuro y el bienestar, por hacer que sus hijas tengan lo mejor y ante todo, que elijan el camino que elijan, sean felices. Y qué mejor modo de transmitir esto que diciéndoselo… pues no, es mejor usar el sentido del humor para que el mensaje se transmita de un modo directo pero simpático.


¡Insensatos! ¡Las maldades aquí acontecidas son imperdonables! ¡Abríos el vientre para conservar vuestra dignidad!…


Y aquí el señor Kôtaro pese a su edad mantiene una mentalidad infantil en muchos momentos, de una gran imaginación. Es un personaje de cuidado, que no duda en intentar batallar con un juego de mesa para competir por mantener a su hija (todo para conseguir darle una lección de vida). Siento el pequeño spoiler, pero he creído necesario comentar este pequeño fragmento para que intentéis situaros acerca de la personalidad de este buen hombre. Ojo, no quiero decir que Ryoko sea una despreocupada, al contrario, me parece fantástica esa relación de dependencia-distancia que mantienen. Kyoko no puede dejar de estar pendiente de su padre al mismo tiempo que lucha por mantener una vida independiente y propia. Y Kôtaro sabe que antes o después, su hija ha comenzado a tomar las rindas de su vida y quiere mantenerlos a ellos cerca, pero cada uno en su lugar. Lo mejor de todo es que se ha mantenido el tono agridulce que se esconde detrás de este manga costumbrista, al igual que ocurriese con su predecesor. De ahí que pese a todo, ese contexto haga que el humor se vuelva muy importante, como método para asimilar de un modo más apacible la realidad que se esconde detrás de estos personajes.

En este aspecto, es incluso mejor que “Nemurubaka” -y eso que se puede disfrutar sin haber leído dicho tomo-, la verdad, porque contamos con un grupo reducido de protagonistas y las situaciones nos hacen meternos de lleno en sus vidas. Aunque he de reconocer que no por mantener una estructura narrativa fija, sino por la dosis de realidad con la que nos golpea cada uno de sus capítulos. Estamos ante un seinen / josei que no busca el impacto o la acción, sino más bien la serenidad de un slice of life familiar -bueno, la madre pinta más bien poco (quizás por eso el título de la obra), pero es que es el padre el que se lleva todo el protagonismo-, donde lo que prima por encima de todo es eso, la familia, el grupo. Algo que no solo se nos transmite a nivel generacional, también a nivel sentimental, todo esta conectado. No sabría deciros, pero es una historia un tanto diferente, extraña, que consigue atraparte por ese sentimiento presente y por el carisma de sus personajes. Una historia que se lee muy rápido y que deja buen sabor de boca -siempre que te gusten este tipo de historias, su ritmo y su mensaje- con multitud de situaciones tan estrafalarias como realistas al mismo tiempo.

El dibujo por su parte es bastante curioso, como ya lo era en Nemurubaka. No es un estilo feo, de hecho a primera vista es de esos que me llama la atención. Si bien está más conseguido aquí, mantiene los mismos pros y contras de la anterior obra. Un dibujo simple, de trazo fino, pero muy expresivo dentro de esa sencillez que llega incluso a ser bastante detallado en muchos momentos, pero peca de no serlo en muchos otros. No siempre por un mejor dibujo se va a conseguir redondear más una obra y aquí se muestra eso. El dibujo es bueno, pero no es tan perfecto como querría o como esperaría -más aún si tenemos en cuenta que los fondos brillan por su ausencia en gran parte del relato-. Pero esto se ve contrarrestado como decía a nivel expresivo, me parece genial y es por el lado que consigue atraparme -más aún- en un manga como este. Así que no puedo más que recomendaros este manga si buscáis un seinen diferente, de esos que dejan un sabor agridulce tras su lectura, pero con el conocimiento de saber que has disfrutado de una buena historia, muy real y cercana. Y si os apetece, espero conocer vuestras impresiones sobre la obra en los comentarios de esta entrada o a través de Facebook y Twitter.


En vez de enfadarte cada dos por tres, tendrías que alegrarte por mi buena salud. Papá, todo eso lo dices solo porque te conviene…


Lo mejor:

  • Poder ahondar un poco más -complementando- la historia de Nemurubaka.
  • Su humor se convierte en vehículo conductor de la historia.
  • La agridulce realidad que se esconde detrás de esas lecciones de vida.
  • La expresividad de su dibujo.

Lo peor:

  •  Quizás su historia, su mensaje y su ritmo no sea del gusto de todos los lectores. Depende de la edad se valorará de un modo u otro.

analisis edicion MANGA

Comprar Kyoko y Papá

LetraBlanka es la editorial que nos ha traído “Nemurubaka” y, como tal, eran ellos los que tenían que editar también este spin-off de tomo único titulado “Kyoko y Papá” (響子と父さん/ Kyoko to Tousan) de Masakazu Ishiguro dentro de su línea Colección Kankj. Para ello nos ofrece una magnífica edición presentada en un total de 178 páginas en blanco y negro (eso sí, la primera de ellas a todo color) y encuadernación rústica (tapa blanda) con sobrecubierta.

La cubierta está realizada en un material de unos 300 gramos en tonos magenta (como podéis ver en la galería inferior). Un diseño de cubierta que mantiene el mismo diseño para la sobrecubierta, simplemente con la diferencia de la tonalidad. La sobrecubierta por su parte ha sido realizada en unos 250 gramos (bastante más fuerte que las habituales), con un acabado mate también, manteniendo el mismo diseño en ambos casos. Este manga mantiene el sentido de lectura oriental, de derecha a izquierda, y en los faldones se han destinado el delantero a contener una pequeña biografía de Masakazu Ishiguro y el trasero una pequeña ilustración de Kyoko. Para la traducción se ha contado nuevamente con Judit Moreno (Soy Sakamoto, ¿por?) y de nuevo, no puedo más que decir como siempre que es un placer encontrarse con obras adaptadas por el equipo de Daruma Serveis Lingüístics.

‘Kyoko y Papá’ ha sido dividida en 6 capítulos: 1- Kyoko y Papá, 2- El experto en darle la vuelta a las cosas, 3- Mi hermana pequeña y papá, 4- El mundo de los hombres, 5- La tradición familiar de los Iwasaki y 6- Bienvenida a casa. Como extras además contamos con dos capítulos más: Nemurubaka: Ruka y Papá y Nemurubaka: Submarine, este último exclusivo en la edición española pues nunca antes había sido incluido en tomo -ni en la edición japonesa-. Así podremos conocer un poco mejor a los componentes de la banda. ¡Todo un detallazo!

Su precio es de 7,95€ a través de la tienda online de LetraBlanka. Y para finalizar, os dejamos un pequeño reportaje fotográfico para que podáis ver un poco mejor cómo es la edición que podréis encontrar a la venta:

galeria fotografica

 

Enlaces: LetraBlanka

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Un comentario el “Kyoko y Papá (響子と父さん/ Kyoko to Tousan) de Masakazu Ishiguro

  1. Pingback: Una sonrisa hasta el fin del mundo (終末のラフター) de Yellow Tanabe | Blog Visual

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