Tomoji (とも路) de Miwako Ogihara y Jirō Taniguchi

Jiro Taniguchi retrata con la delicadeza que le caracteriza la infancia y adolescencia de Tomoji Uchida. En ‘Tomoji’ (とも路) combina la maestría de su dibujo con un guión escrito junto a Miwako Ogihara, que ahora podemos disfrutar gracias a Ponent Mon.

SINOPSIS MANGA

Japón, año 1925 (principios del siglo XX) o lo que es lo mismo, el año 14 de la Era Taishô. Tomoji Uchida de trece años llega a casa después de la escuela. Fumiaki Ito, de diecinueve, hace una breve visita a la casa Uchida y se va con la cámara al hombro. Por un pequeño retraso, no llegan a coincidir en la casa de la abuela Kin, pero por el camino la llamada de un halcón hace que de repente los ojos de los dos jóvenes al unísono miren al cielo azul entre las nubes. Ellos no se conocen entre sí. Ellos no saben que están tan cerca el uno del otro. Ellos no saben que a partir de ahora los une una conexión cerebral sutil e inconsciente.

Y que sus vidas se cruzarán siete años más tarde, apuntando a una historia de amor tierno y dulce. Inspirado por la existencia de dos personajes reales (fundadores de gran rama religiosa del budismo), Jiro Taniguchi nos traslada e indaga en el retrato de la relación de una adolescente que crece en el ambiente del Japón rural de entre-guerras, con sus ritmos determinados por las estaciones y el trabajo de la tierra. Una chica con una fuerza extraordinaria, cuyo corazón se estremece lleno de esperanza en el futuro. Una mujer llamada Tomoji.


Estimado Fumiaki: si me vas a tomar por esposa, te ruego que vengas por mí cuanto antes. Estoy preparada para irme contigo en cualquier momento. Te estaré esperando.. 


Jiro Taniguchi (Tottori, 1947) es ya, a estas alturas, un habitual de nuestras reseñas. Sin lugar a dudas, el autor de ‘El rastreador‘, ‘Un zoo en invierno‘, ‘Los guardianes del Louvre‘, ‘El viajero de la tundra‘ o ‘El sabueso‘ consigue atraerme mucho con sus historias. Es más, por sus historias y como no, por su dibujo. Siempre que busco intercalar alguna obra seinen entre algunas otras shônen y demás, no me lo pienso dos veces si tengo alguna obra suya cerca, porque este mangaka tiene un estilo muy particular para narrar las historias, haciéndonos parte de ellas, de un modo sosegado, tranquilo, haciéndonos viajar a otras épocas y diciendo mucho aunque parezca que no se dice nada (como puede parecer en ‘El caminante‘, por citar un ejemplo). Una de las editoriales que más material nos aporta de Taniguchi es Ponent Mon -y espero que sigan así por muchos años- y gracias a ellos he podido disfrutar de esta nueva obra, aunque siendo sincero, tengo un cierto sabor agridulce con ella. Pese a que me ha gustado mucho, no será de las que más destaque -por mi parte- dentro de la escala de valoración de los trabajos del autor-, y mira que cuesta trabajo valorar sus obras porque son siempre fantásticas en todos los aspectos. Y es que en ‘Tomoji’ Taniguchi nos descubre de una manera muy particular a unos personajes que existieron realmente y que para una rama importante del budismo tienen una gran importancia.

Por tanto nos encontramos con un seinen biográfico, aunque no sea fiel al 100% en su argumento o en las situaciones y hechos narrados en este tomo. Taniguchi nos presenta a Tomoji Uchida a través de la narración de sus primeros años de vida hasta el matrimonio con Fumiaki Ito. Quizás os ocurra como a mí, y es que -al menos en mi caso y totalmente por desconocimiento- no conocía a este personaje que está tan ligado al budismo (Shinnyo-en). De hecho, la historia surge a partir de que la mujer de Taniguchi es asidua a un templo budista de Tokio y al autor le pidieron colaborar con su boletín trimestral. Finalmente aceptó hacer algo pero siempre que tuviese libertad creativa, pues tenía una idea clara: quería poner en relieve lo particular del templo y , sobre todo, dar a conocer la personalidad y el recorrido vital de su creadora. Eso sí, recurriendo a la ficción, puesto que una historia biográfica no tiene por qué ser del todo atractiva. Por eso Taniguchi decidió contar con un guionista (Miwako Ogihara), por un lado por los plazos y su alto nivel de trabajo y por otro por el mero hecho de que desconocia mucho acerca de la vida de Tomoji -más allá de los panfletos del propio templo-.

Con todo eso, Taniguchi se puso a trabajar para mostrarnos a unos personajes cercanos, marcados por acontecimientos dolorosos, así como la dura vida de las zonas rurales de Japón, humildes y muy ligadas a las tradiciones; características que son, ciertamente, muy del gusto del autor. De ahí que diga que la obra, pese a haberme gustado, no sería de las que yo mismo más destacaría del autor, porque pese a tener su fantástico toque, sus dibujos impresionantes, su trama costumbrista, el hecho de acercarme a un personaje como Tomoji me ha gustado e interesado, pero al partir de cero y teniendo en cuenta que realmente se nos presenta al personaje en un ciclo vital que va desde su infancia hasta el momento antes de formar parte de esa rama del budismo. Esto no quita que la obra destaque más por otros aspectos, pero creo que he de mencionar esta apreciación tan subjetiva y personal que quizás no todos compartan conmigo.


Hermano, el cielo del este sigue teñido de rojo…


En cambio, como pros, es la primera vez que nos encontramos con un personaje femenino como protagonista (como te pille Miyazaki te va a dar pal pelo, Taniguchi ^^) que supuso todo un desafío para el autor, por tener que construir en el tiempo la identidad y las expresiones de Tomoji, al mismo tiempo que poner en escena un contexto en el que se desenvuelva con respecto a la época, su estilo de vida y su entorno familiar. Por otro lado, también es la primera vez que Taniguchi nos sitúa en la Era Taishô. Una época bisagra entre la Meiji y Showa que para él se convirtió en uno de los puntos fuertes del proyecto, puesto que además fue cuando ocurrió el terremoto de Kanto de 1923 -acontecimiento que Taniguchi quiso meter en el relato-. En este sentido, me ha gustado mucho el tratamiento narrativo y temporal que contemplamos durante el desarrollo de la obra, puesto que a la par que conocemos cómo era la vida en aquella época -una vida dura para los campesinos en contraposición con una belleza inigualable de la naturaleza, por ejemplo-, conocemos también a través de sus personajes sentimientos como el amor y valores como la capacidad de superación, el sacrificio, la esperanza y el empuje que un ser humano puede tener ante la desavenencia y los hechos estremecedores que puede dar el destino.

Todo esto condimentado con el toque mágico que solo Taniguchi sabe dar a sus tramas, algo que no está al alcance de todos y que han hecho que el autor sea reconocido a nivel mundial. Una vez más vamos a dejarnos llevar por esos preciosos paisajes, esas grandes panorámicas rurales y esos personajes, convirtiéndose de nuevo la naturaleza en parte del relato. Una naturaleza que, al igual que el personaje de Tomoji, es cambiante, y puede demostrarnos que pese a los malos momentos, el ser humano es capaz de sobreponerse y seguir adelante, dando siempre lo mejor de sí mismo (esto es algo que siempre me gusta de Taniguchi, el retrato que hace de sus protagonistas en el buen sentido de la palabra, como seres bondadosos y con una visión de futuro esperanzadora). La verdad es que en muchos momentos no puedes evitar que se te sobrecoja y te dé un vuelco el corazón con los sucesos que le ocurren a la protagonista, aunque por encima de todo sea un relato amoroso entre dos personas que comparten acontecimientos, ven las mismas cosas y terminan por encontrarse.

Una historia romántica aunque muy comedida, como marcaban los cánones de decencia de la época. Aunque para la época, del mismo modo, algunos sucesos no dejan de ser la expresión de un amor bastante fuerte. En definitiva, quizás con el tiempo le coja más apego a este relato. Sigo con esa duda, con esa balanza que no sabe por que lado decantarse, puesto que nos encontramos con un seinen fantástico, un relato interesante de unos personajes totalmente desconocidos -y reales-… algo que quizás lo convierte también en un relato menos llamativo argumentalmente por el simple hecho de no conocer esta historia y tener la impresión de que me faltan cosas por contar, al mismo tiempo que sé que he disfrutado como siempre con las fantásticas ilustraciones de Taniguchi, con su narrativa contemplativa y con unos personajes muy cercanos e interesantes. Como siempre, esperamos conocer vuestras impresiones en nuestras cuentas de Facebook o Twitter.


Me he criado sin mis padres desde pequeña. Estoy preparada para soportar cualquier sacrificio para que juntos salgamos adelante…


Lo mejor:

  • Como siempre, el fantástico dibujo de Taniguchi.
  • El conocer a un personaje como Tomoji, totalmente desconocido para muchos como era mi caso.
  • Edición con páginas a color y que nos llega cierto “corto” margen con respecto a la japonesa.

Lo peor:

  • Aún siendo un manga biográfico, el guión deja vacíos de tiempo en la vida de Tomoji y hace que la obra no sea tan redonda como podría haber sido.

analisis edicion MANGA

Comprar Tomoji

Ponent Mon nos presenta una fantástica edición de ‘Tomoji‘ (とも路) de Miwako Ogihara y Jirō Taniguchi, en formato rústica sin sobrecubiertas (con solapas) y con unas medidas de 24 x 17 cm. (B5) y un grosor de 1,5 cm. Un tamaño fantástico y unas tapas rígidas que le dan mayor consistencia al conjunto (tapas blandas, no como las de las reediciones de Barrio Lejano u otras más recientes). La edición contiene un total de 176 páginas presentadas en blanco/negro, aunque si bien hay que destacar que nos encontramos con un buen número en color.

Para la traducción contamos con los textos de Victor Illera Kanaya. Una vez más, el trabajo ha sido estupendo y no hay ningún término que desencaje con respecto al resto. En cuanto a la lectura, volvemos a tener un sentido de lectura occidental. Sigo sin acostumbrarme a este formato después de estar habituado a leer de derecha a izquierda, pero bueno, es cuestión que ponerse. La obra está dividida en seis capítulos, aunque he de decir que no contiene un índice propiamente dicho, así que como siempre os detallo los títulos de cada uno de ellos: 01- Tomoji, 02- Los días felices, 03- La despedida, 04- Cielos lejanos, 05- La partida y 06- Llega la primavera. Además, al final del tomo nos encontramos con una entrevista a Jiro Taniguchi a través de unas declaraciones recogidas por Thomas Hantson en Tokio, en agosto de 2014.

Su precio recomendado es de 20,00€ y podéis adquirirlo en la web de Ponent Mon o en tiendas especializadas como Amazon.es (donde se puede encontrar con un 5% de descuento, por 19€). Y si os apetece leer algunas páginas para terminar de convenceros de su adquisición, podéis hacerlo desde aquí gracias a Ponent Mon. Sin duda alguna, merece muchísimo la pena y como no, pasa a formar parte de mi mangateka Taniguchi.

Enlaces: Ponent Mon

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2 comentarios el “Tomoji (とも路) de Miwako Ogihara y Jirō Taniguchi

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